Armagedón

«Y será el juicio sin misericordia para el que no hiciere misericordia»
Santiago 2:13

Negligencia criminal en el Juan Graham
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
En Tabasco se ha vuelto costumbre que la desgracia se confunda con trámite, que la agonía se anote en la agenda y que la muerte se reprograme como si fuera cita de dentista. El caso de la señora MRP, una mujer campesina humilde de Playa Larga, Jonuta, es la radiografía perfecta de un sistema de salud corroído por la soberbia, la apatía y la ambición política del director general del Juan Graham

El cáncer no espera, la burocracia sí: el 7 de julio de este año, la paciente MRP con número de expediente 410667 acudió al Hospital Regional de Alta Especialidad IMSS-Bienestar “Dr. Juan Graham Casasús”. Su diagnóstico era brutal: “tumor maligno de cáncer en la mama derecha, mioma uterino, litiasis renal y una hernia”. Llegó con los estudios bajo el brazo, esperando atención urgente. Lo que recibió fue regaños y humillación

La doctora Alicia Elena Priego Martínez, con cédula profesional 4899647, con la ligereza de quien despacha un reclamo telefónico, no la atendió, la regañó por “dejar crecer” el tumor y la mandó a sacar una cita, “la cita y sentencia de muerte” se la dieron hasta noviembre, como si el cáncer fuera una muela picada. La enfermera asistente, en lugar de compasión, sumó insulto y trato indigno

La sentencia de muerte disfrazada de cita: Un papelito con la fecha 19 de noviembre de 2025 fue la condena disfrazada de trámite médico. La paciente salió destrozada y desmoralizada, cargando no sólo con su enfermedad sino también con el desprecio institucional. No encontró atención, encontró burla y trato inmisericorde; no halló manos para curar, halló dedos para señalar. Una mujer de condición humilde tratada de manera infame por pedir atención médica

La intervención tardía se logró gracias a que un periodista llevó la queja hasta el delegado de IMSS-Bienestar, Manuel Adalberto Pérez Lanz, quien al ver la gravedad de la paciente ordenó atención inmediata. Pero hasta en la desgracia los verdugos reclamaron su cuota de poder: la paciente fue recriminada por “andar quejándose con periodistas y con Pérez Lanz”. Una burocracia que se siente dueña de la vida ajena se atreve a regañar a quien se muere por pedir ayuda al no tener dinero

“El director del Juan Graham, ausente en la longa y en la milonga”. El Dr. Carlos Madrigal Leyva, enajenado detrás de su ambición política poco o nada le importa. Desde que asumió el cargo el 13 de julio de 2025, el hospital cayó en picada. Madrigal no gobierna con bisturí ni con gestión, gobierna con encuestas y con promesas de campaña. Para la señora MRP no hubo espacio en su agenda de aspirante a alcalde

Si así desprecia a una paciente moribunda ¿Qué puede esperar un municipio entero de su eventual gestión? En puerta se ve a leguas, un crimen por omisión y negligencia criminal, hoy, la señora MRP yace en su casa, con fiebre intensa, abandonada, con un tumor reventado que sangra como herida abierta en el rostro del sistema de salud. El hospital de Emiliano Zapata IMSS Bienestar también se negó a internarla

Le dieron cuidados paliativos y la enviaron a morir a su casa en Playa Larga, Jonuta en una cama humilde donde se extingue como vela sin oxígeno. Eso no es negligencia administrativa: eso es crimen por omisión, seguro es que habrá consecuencias jurídicas hasta dónde tope. Hoy la sociedad demanda juicio en la plaza pública: los nombres están escritos: Carlos Madrigal Leyva, Alicia Elena Priego Martínez y la cadena de indiferencia que atraviesa el Juan Graham. Sus omisiones son cicatrices en la carne de una mujer pobre

La ambición de este político y su soberbia son sentencia de muerte para miles que no tienen dinero ni padrinos. Uf, cuando la medicina olvida la compasión, se convierte en verdugo del enfermo. Cuando el director de un hospital se ocupa más de su candidatura que de sus pacientes, se convierte en sepulturero. Y cuando el Estado mira hacia otro lado, deja de ser garante de vida y se transforma en cómplice de muerte: simple imagen de la negligencia criminal en el Juan Graham

SÉPTIMO SELLO
¿Qué piensa un médico cuando pronuncia las palabras del juramento hipocrático? ¿Salvar vidas, aliviar el dolor, ser puente de esperanza entre la enfermedad y la salud? ¿O lo usa como trampolín político, como máscara de prestidigitador para convertirse en un traficante del dolor? El juramento convertido en simulacro, feo cuadro del Hospital Juan Graham Casasús el juramento se ha vuelto un ritual vacío, una ceremonia que no se cumple

Allí donde deberían escucharse las promesas solemnes de servir al prójimo, se escucha el eco de ambiciones personales y discursos de campaña. Hoy, el bisturí fue sustituido por la calculadora electoral. Antes, cuando había médicos, no candidatos y hacer comparaciones duele, pero es inevitable. Bajo la dirección de Víctor Manuel Narváez Osorio y su equipo, con todo y carencias de medicamentos, falta de materiales y presupuestos raquíticos, había humanismo, calidad y calidez e la atención: la vida era el centro de todo

SÉPTIMA TROMPETA
Había aptitud, eficacia y respeto en el trato, compromiso en la atención, dignidad en cada sala. No sobraban insumos, pero sobraba voluntad. El hospital tenía rostro humano. Hoy todo eso es historia muerta, enterrada bajo la soberbia de directores improvisados y médicos convertidos en políticos de medio pelo. Lo que fue un santuario de vida ahora se asemeja a un corredor de la muerte disfrazado de hospital

Las ambulancias llegan con enfermos, y los despachos responden con papeleo. Los pacientes llevan estudios clínicos, y los médicos responden con humillaciones. Uf, la metamorfosis del verdugo: un director que sueña con alcaldías en lugar de salvar vidas deja de ser médico para convertirse en verdugo. La política se convierte en su nueva bata blanca y el dolor ajeno en su moneda de cambio

SÉPTIMA COPA
Y en esa metamorfosis diabólica, el juramento hipocrático se quiebra, se pervierte, se convierte en sátira cruel. El Juan Graham, que alguna vez fue sinónimo de excelencia en medio de la adversidad, hoy es un espejo roto. No refleja vocación, refleja ambición. No refleja humanidad, refleja cálculo. Y lo que es peor: no refleja médicos, refleja políticos disfrazados de médicos. Si se consuma este crimen por omisión y fallece la paciente, abogados que ya conocen de esta negligencia criminal dijeron: cómo serie de Netflix, habrá más, mucho más.

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