Armagedón

“Sus príncipes juzgan por cohecho, sus sacerdotes enseñan por precio y sus profetas adivinan por dinero”
Miqueas 3:11

Huimanguillo y su feria de incongruencias

Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com

En Huimanguillo, la alcaldesa Mari Luz Velázquez Jiménez, oriunda de Mecatepec, sube al estrado con el estilo pintoresco de la Chimoltrufia: “como dice una cosa, dice la otra”. Su verbo, lleno de rodeos y contradicciones, más que discurso político parece monólogo de carpa. Reclama respeto, pero agrede. Pide unión, pero divide. Bendice a los medios de comunicación, pero los señala como enemigos cuando osan cuestionar sus simulaciones. Es todo un caso para estudiar

El inocultable doble filo de la lengua. La propia alcaldesa lo resume con sus palabras: “su voz es poder, pero que la utilicen con responsabilidad y con respeto”. En buen cristiano: “escriban bonito de mí y serán profesionales, critíquenme y serán politiqueros”. La incongruencia se desborda como río sin cauce: primero los acusa de herir, después los llama a ser guardianes de la familia

No entiende la alcaldesa que la libertad de expresión no se arrodilla ante los caprichos del poder. Y así, entre frases de feria y moralejas improvisadas, pinta Huimanguillo como si fuera un edén de amor y armonía, mientras no logra ver que en el municipio diario se cocinan: ejecutados, cuerpos desmembrados, discordia y negocios al amparo del poder

Dimensionemos las ambiciones disfrazadas, Mari Luz jura, una y otra vez, que no tiene ambiciones políticas, que no busca una diputación federal, que su tiempo está cumplido. Pero los hechos la desmienten: trae cuatro piezas caminando por cargos de elección popular, en abierta colisión con otros actores de Morena. Donde dice “unidad”, siembra pleito; donde dice “congruencia”, cosecha rompimientos

Sus palabras son incienso, pero su actuar huele a pólvora. Ubiquemos, además, las denuncias ciudadanas: el equipo de investigación de Armagedón escuchó la voz del pueblo: denuncias que hablan de una casa adquirida en Villahermosa y de hijos viajando en camionetas blindadas. No podemos validar aún lo dicho por ciudadanos; pero, será la investigación periodística la que confirme o desmienta esos señalamientos

Lo cierto es que el rumor corre como viento en feria: si la alcaldesa predica austeridad, sus actos deberán sostener la prédica. El hilo roto del respeto: Mari Luz exige respeto, pero confunde el respeto con la obediencia ciega. Confunde la crítica con politiquería, el periodismo con servidumbre, la feria con catecismo barato. En el juicio de la historia, no bastarán discursos enredados ni llamados a la “unidad familiar”

La verdadera identidad de Huimanguillo no se construye con incongruencias, sino con transparencia. Las incongruencias políticas no perdonan la simulación: la palabra vacía cae como hojarasca, pero la verdad, aunque incomode, permanece como trompeta que no calla, la revisión de las cuentas a empresas factureras podrían traer sorpresas

Rodeo de vanidades. En Huimanguillo tierra donde el polvo debería convertirse en camino y la basura en recuerdo, el espectáculo se impuso sobre la necesidad. El terreno donde se llevará a cabo el rodeo, propiedad de don José Luis Arias fue rellenado, limpiado y puesto a punto, como si se tratara de un altar moderno donde lo importante es que luzca brillante para el aplauso y la foto

Mientras tanto, los vecinos de decenas de calles claman entre montazales, basura acumulada y lodazales que parecen trampas. El contraste doloroso: ¿De qué sirve un rodeo impecable, si las calles alrededor se convierten en infiernos de fango y estiércol urbano? El poder local se apresura a barrer la arena del espectáculo, pero deja sin atender las verdaderas arenas del pueblo: calles convertidas en ciénagas, esquinas tragadas por maleza, banquetas que parecen guaridas de víboras

El grito del ciudadano no es atendido, pero el grito del espectáculo sí. El juicio de la incongruencia. El mensaje es claro: hay manos y recursos para limpiar terrenos de jaripeo, pero no para rescatar al peatón que camina entre charcos y mugre. Se invierte en aplausos, no en dignidad. El rodeo es el espejo del desvío: se pule lo que da brillo inmediato, se olvida lo que da vida y dignidad cotidiana

Revisemos: la voz de los medios que no calla es porque el pueblo está cansado de ver cómo se llenan de arena y luces los recintos de fiesta, mientras sus calles se hunden en la miseria. Revisar el ejercicio público desde esta perspectiva no es el espectáculo, sino la verdad que desnuda a los gobernantes

Huimanguillo es tierra fértil donde sus gobernantes presurosos atienden al becerro del entretenimiento, las chaquiras y lentejuelas; pero, no al rebaño social de carne y hueso que exige justicia. Los vecinos seguirán clamando, aunque los oídos de la alcaldesa no escuchen por estar más enfocada en su feria de luz y algarabía que en quienes le dieron la confianza y el voto: más temprano que tarde, la trompeta del juicio social sonará más fuerte que la música del rodeo en Huimanguillo y su feria de incongruencias

SÉPTIMO SELLO
El fin de semana en la colonia 18 de Marzo, el hedor del dinero maldito se hizo insoportable. Los vecinos vieron cómo entraban los operadores de Bracamonte cargando mochilas llenas de billetes, como si fueran evangelios falsos escritos en papel sucio. La gente los corrió, los señaló, los desenmascaró. Pero al final, el becerro de oro fue levantado en el altar de la política, y el dinero gritó más fuerte que la dignidad

Bracamonte consiguió lo que quería. No con méritos, no con principios, no con la convicción de la Cuarta Transformación, sino con la vieja receta de los corruptos: comprar voluntades, vender conciencias, enterrar la verdad bajo fajos de billetes. El que paga para llegar, llega para robar. Y ese es el único evangelio que este diputado entiende: la traición al movimiento

SÉPTIMA TROMPETA
Se confirma lo que el pueblo intuía: detrás del disfraz de “transformador” se esconde el chapulín de siempre, saltando de oportunidad en oportunidad, dejando a su paso el mismo polvo de traiciones. No es un tropiezo menor, es una herida abierta en el corazón de la 4T. La corrupción que se dijo desterrada vuelve disfrazada de aliado, vuelve como Judas a la mesa del pan

Del llamado al juicio. Al clamor va directo a detener que esta semilla podrida siga creciendo y contaminando la delegación para elegir la sección 397, sólo un botón de muestra ¿Morena nacional seguirá mirando al cielo mientras el lodo les llega al cuello? La pudrición abierta de Bracamonte no es sólo una derrota local, es una afrenta a todos los que aún creen que un cambio verdadero es posible

SÉPTIMA COPA
El pueblo vio el tiradero de dinero, habló y desenmascaró. Al dirigente de la JUCOPO le vale, Bracamonte podrá sentarse en su curul manchada, pero la memoria del pueblo no olvida y la voz profética social seguirá resonando: ¡no nos callarán! Porque el silencio cómplice no es una opción viable, la elección es denuncia viva contra los que convierten el movimiento en negocio personal. Y al final, el becerro de oro de la corrupción siempre termina hecho cenizas.

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