Playa del Carmen.- Gente en situación de calle puede cometer toda clase de faltas administrativas, e incluso delitos menores, sin consecuencia alguna, pues los jueces cívicos de este municipio tienen prohibido a los policías llevarse los detenidos, por temor a que alguna fallezca durante su encierro.

Fue en septiembre del año pasado cuando un sujeto en la indigencia falleció en los separos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, presuntamente por congestión alcohólica.

Por miedo a una mala imagen, a partir de entonces, Kandy Joana Mendoza Ramíre, directora de Justicia Cívica dio la orden de no admitir a ninguna persona en situación de calle, situación que ata las manos de los agentes de la Policía Municipal.

Ciudadanos en distintos puntos de la ciudad se quejan de la inacción policiaca, cuando hay alguna persona en estado de ebriedad o drogado, acosando a los ciudadanos, adueñándose de espacios públicos o incluso incurriendo en el robo de mercadería o de objetos de las casas.

Desde hace dos semanas, ciudadanos del primer parque de Villas del Sol ven con impotencia cómo un drogadicto en situación de calle se instala en un área de juegos, se quita la ropa y se pone a aspirar más delgado, frente a familias ya sus niños.

Varios de los reportes al 911 son ignorados, pero las veces en que han acudido los policías, solo invitan al sujeto a que se retire. Este joven, que apenas puede mantenerse en pie, les obedece, pero en cuanto se aleja la patrulla, regresa a este mismo punto.

Criticados por los vecinos, quienes piden que se detenga a esta persona por falta administrativa, los uniformados confiesan que no pueden hacer nada, pues ningún juez cívico recibiría a su detenido.

Lo peor es que esta persona roba objetos en los patios de la zona para mantener su vicio, sin que este comportamiento reciba algún castigo.

Existe un bando de buen gobierno, en el que se señalan los castigos que se aplican para quienes cometen alguna falta, que debe ser de observancia obligada, pero que los jueces cívicos eligen ignorar.

Esta situación se repite en distintas colonias, en donde hay gente agresiva a causa de las sustancias que ingieren, quienes entran a alguna farmacia o tienda y se roban algún refresco o dulce, a vista y paciencia de los comerciantes, quienes en vano reportan lo sucedido a la policía. Ni siquiera con un señalamiento directo de robo acceden los policías a llevarse al infractor.

“Yo ya debo tener mi escoba aquí para darle al malviviente cuando entra”, se quejó una empleada de farmacia, quien dijo que con ello logra que el sujeto huya sin robar nada, pero teme que en una de esas lo agarre de malas y la agreda.

Lo que ella señala es un riesgo latente, porque al negarse los jueces cívicos a impartir justicia, e impedir a la policía a actuar, están generando un problema social que pudiera derivar en violencia, al decidir los ciudadanos a actuar por su propia mano.

Hasta ahora no se cuenta con un lugar en donde albergar a gente en situación de calle y en donde se les ayudará a dejar sus vicios.

//Por: El STAFF

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