
¡Excelente viernes!
Sin que importe mucho el decálogo de MORENA o la recomendación de la propia presidenta, Claudia Sheinbaum de -no reprimir al pueblo con la policía- para quienes son gobernantes y llegaron bajo la representación de ese partido, en el caso de Tabasco, las manifestaciones y cierre de carreteras (lo que durante años hizo el propio gobernador Javier May y todo ese grupo político cuando no eran funcionarios y reclamaban por todo) en protesta por las constantes fallas en el servicio de energía eléctrica por parte de CFE el gobierno de Tabasco ha enviado a la policía antimotines para romper los bloqueos, tibiamente, dicen algunos «lograron disuadir a la población» quitándole lo que evidentemente es un acto de represión.
Hace casi un año en el gobierno de Carlos Merino hubo una protesta similar, pero no llegaron a la opción de emplear el uso de la fuerza pública.
Por cierto, el tema de la CFE asoma una nueva narrativa, en privado y en público, los funcionarios de esa dependencia, recurren -con mucha lógica- a las dificultades que por años enfrentaron en Tabasco para dar mantenimiento e incrementar el flujo de energía, por una sola razón: la resistencia civil que un hombre ordenó emprender el 19 de enero de 1995.
Así sin mucha idea de como intentar soluciones escalan los conflictos.
Les comparto:
ENTORNO
Javier Marín Hernández
De la esperanza a la oscuridad
El 19 de enero de 1995, Andrés Manuel López Obrador arengaba a sus fieles seguidores que había llegado el momento de iniciar una resistencia civil pacífica en la que llamaba a no pagar el impuesto predial, el recibo telefónico y el de la luz, instrucción que muchos obedecieron hasta que alguien demostró que el líder político sí había pagado el impuesto predial, el recibo del teléfono y la luz en su casa del fraccionamiento Galaxias en el exclusivo Tabasco 2000 de aquellos tiempos, en su defensa no él, sino otros salieron a decir que en realidad, le habían hecho la maldad y habían pagado esa contribución y las otras obligaciones. Versión poco creíble.
Después de esa orden, López Obrador continuó organizando pequeños grupos de protesta sin mayor trascendencia hasta que volvió a encontrar la conexión política perfecta enarbolando las afectaciones a pobladores por parte de Petróleos Mexicanos, un solo incidente que terminó por abrirle una leve herida en la cabeza cuando los antimotines desalojaban los accesos a la zona petrolera del Campo Sen entre Oxiacaque-Guatacalca, Nacajuca donde una fotografía que dio la vuelta al mundo con el “líder social” con el rostro manchado de sangre que era muy visible en su “camisa blanca” lo catapultó hasta llegar a la dirigencia nacional del PRD en 1997 y desde ahí no retorno nunca más. Había conseguido su objetivo personal.
De todas sus “ideas”, esa de la resistencia civil fue la que más se arraigó y una sola de ellas fue determinante para que, a lo largo de más de un cuarto de siglo -incluso aún está vigente en muchas comunidades- miles de personas transcurrieron sus vidas sin pagar un solo peso a la CFE, por acogerse a la protección política de un solo hombre y de un partido, el PRD.
Vinieron los amparos presuntamente promovidos por senadores y diputados federales del PRD con el que se impedía cualquier acción de parte de la CFE para interrumpir el suministro de energía eléctrica a miles de tabasqueños en los 17 municipios de Tabasco, sin excepción.
“Te voy a machetiá”
Esta expresión que a muchos provoca carcajadas genuinas porque con esta se retrata el carácter irascible violento del tabasqueño y con la que muchos se sienten plenamente identificados, surgió precisamente de un enfrentamiento entre trabajadores de la CFE y pobladores de una comunidad de Centla, presuntamente la primera acción donde blandieron los machetes sobre estos empleados, que fueron -planeados- con el arma punzocortante y amarrados a una plantación de coco, todo un escándalo mediático.
Los responsables de esa acción -en defensa de sus pueblos- quedaro.
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