Riesgo de colapso acecha a mercado, casas y templos por deterioro del arroyo embovedado donde unas cien mil personas habitan la zona

Bajo las calles, los comercios, los talleres de herrería, las casas de dos y tres pisos y hasta bajo un templo y una escuela, corre silencioso —pero cargado de peligro— el arroyo San Roque. Lo que alguna vez fue una solución urbana, hoy es una amenaza latente: la bóveda que cubre este afluente presenta un severo deteriorohundimientoserosióncolapsos parciales y fracturas graves, poniendo en riesgo la vida de cientos de familias que viven o trabajan en la colonia que lleva su mismo nombre.

En pleno corazón del barrio, en la quinta calle oriente y quinta avenida sur, se asienta el Mercado Andador San Roque, unos 10 locales del centro de abasto que literalmente penden del vacío. La estructura que lo sostiene está comprometida. Lo dicen los dictámenes técnicos, lo confirman los recorridos de Protección Civil y lo confirman los locatarios: el suelo tiembla cuando el arroyo ruge con fuerza durante las lluvias.

“Los locales están en el aire. El agua suena feo allá abajo, y lo peor es que no nos han dicho qué tan grave es el riesgo”, lamenta don Álvaro Orantes, quien lleva más de una década vendiendo tacos justo encima del canal.

“Nuestro reclamo es que se verifique y se rehabilite la infraestructura, en una de las márgenes se ubica la Escuela Secundaria Técnica del Estado, mientras que el Templo de la Virgen Santa Cecilia en la 8a sur, entre 3a y 4a calle oriente está en grave riesgo arriba de la bóveda”.

“El templo está cuarteado, está en la calle del abandono, como está nuestro mercado, necesitamos el apoyo de nuestras autoridades competentes, necesitamos que nuestro gobierno ponga la mirada en el mercado, otros gobiernos no han tenido actitudes positivas; solo para ellos”, reiteró.

Una infraestructura envejecida y olvidada

El embovedado del arroyo San Roque fue construido hace entre 30 y 40 años, en una época donde se priorizó contener los escurrimientos sin prever el crecimiento acelerado de la mancha urbana. Hoy, el peso de las construcciones que se han levantado encima —sin estudios, sin permisos claros y en muchas ocasiones por mera necesidad— ha terminado por fracturar la estructura original.

La falta de mantenimiento ha sido constante. Solo en 2019 se hizo una pequeña intervención de emergencia. Pero los daños han seguido avanzando. Ahora, en 2025, un recorrido técnico reveló daños severos a lo largo de más de 600 metros, especialmente en el tramo comprendido entre la 9a sur y la 4a norte, justo donde el arroyo desemboca en el río Sabinal.

“Detectamos colapsos de muroserosión por socavación, daños en el zampeado y estructuras al borde del colapso”, advirtió el secretario de Protección CivilEder Fabian Mancilla Velázquez.

Adelantó que en caso de que las autoridades decidan una reconstrucción tendrían que salir algunos comerciantes y retirar algunos puestos porque seguramente sería retirado alguna parte del Mercado Andador San Roque, aunque no se ha tomado ninguna decisión. Desafortunadamente, dijo, ve apatía de los vecinos que no quieren enfrentar a las autoridades para exigirles respuestas. El tramo de la bóveda, entre la 7a sur y la 5a avenida sur, por la 5a oriente es utilizado como estacionamiento público, “si la bóveda se colapsa sería una tristeza, queremos seguridad y mantenimiento, los especialistas de la Universidad Autónoma de Chiapas deberían en sus estudios plantear las soluciones, es la coincidencia de los locatarios, pero nadie acompaña la gestión”.

Mancilla Velázquez explicó que el San Roque es uno de los 23 arroyos de Tuxtla Gutiérrez y es uno de los cuatro que se encuentran embovedados, “este afluente fue embovedado desde hace 30 o 40 años por desconocimiento o por la propia necesidad de la época, con el crecimiento poblacional se ha generado mayor escurrimiento y no se da abasto para capar la gran cantidad de agua que fluye en ese arroyo”.

El río San Roque nace en el sur de Tuxtla Gutierrez, debajo del Glorioso Cristo de Chiapas, desemboca en el río Sabinal entre la 7a y 8a calle oriente.

Un riesgo oculto y una ciudad encima

Encima del arroyo no solo hay casas. También se ubican una escuela secundaria técnica, decenas de viviendas familiarestiendas de abarrotes y el Templo de la Virgen de Santa Cecilia, que está “cuarteado y en abandono”, según vecinos.

“Ese templo puede venirse abajo si no se hace algo ya. Como nuestro mercado, está en el abandono total”, dijo doña María de Jesús Luna, quien lleva más de 40 años trabajando en el puesto 33 del mercado, justo en la zona de mayor riesgo.

Si bien tiene su puesto 33 en el Mercado Andador San Roque, zona de mayor peligro, no le han avisado de la gravedad, tampoco si tendrían que ser desalojados y retirados los locales. El gobierno de Juan José Sabines Guerrero remodeló el Andador, del 2006 al 2012, pero no rehabilitó el arroyo, ni la bóveda.

Los expertos de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), del Colegio de Ingenieros Civiles y de la Secretaría de Medio Ambiente coinciden en que la estructura requiere una intervención integral: desde el retiro de árboles que están dañando la bóveda con sus raíces, hasta una posible demolición de construcciones asentadas ilegalmente.

Los vecinos lo saben… pero pocos lo dicen

En un recorrido realizado por este medio a lo largo del embovedado, muchos habitantes hablaron del riesgo. Pero pocos aceptaron dar entrevistas. “Todos sabemos que está mal, pero nadie quiere hablar”, comentó un locatario, pidiendo el anonimato. Y no es para menos: aceptar el riesgo podría significar desalojopérdida de patrimonio, y hasta cierre de negocios.

Mientras tanto, otros espacios como el estacionamiento público entre 7a y 5a sur continúan operando con normalidad sobre la estructura dañada. Basta con mirar hacia abajo en algunos tramos para ver el aire entre el pavimento y el vacío.

“No sabemos cómo se dieron los permisos. Pero la realidad es que hay construcciones encima de una infraestructura que no está diseñada para soportarlas”, enfatizó Mancilla Velázquez.

¿Qué se necesita?

Los estudios técnicos que se están levantando determinarán si se puede reforzar la estructura o si será necesario reconstruir tramos completos de la bóveda, lo cual implicaría reubicar negocios y viviendas.

La autoridad municipal ya inició trabajos de diagnóstico, pero la temporada de lluvias está a la vuelta de la esquina, y con ella, el riesgo aumenta. Los escurrimientos actuales ya superan la capacidad del canal, generando desbordamientos e inundaciones puntuales.

La comunidad, por ahora, espera. Algunos con esperanza. Otros con resignación.
“Lo que queremos es seguridad, que nos digan la verdad y que no esperen a que esto se venga abajo con todo y nosotros adentro”, concluye don Álvaro.

¿Bajo tus pies hay un arroyo?

En Tuxtla Gutiérrez hay 23 arroyoscuatro de ellos están embovedados. El San Roque es uno, y quizás, el más vulnerable. El llamado es urgente, no solo para las autoridades que deben actuar, sino para una comunidad que necesita organizarse y exigir que la tierra que pisan no sea una trampa mortal.

//Tomado de: http://Heraldo de Chiapas

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