Comerciantes y trabajadores en la vía pública comparten sus experiencias y agradecen el trato recibido en la capital chiapaneca

Migrantes venezolanos dispersos en el centro de Tuxtla Gutiérrez comparten sus experiencias al establecerse en esta ciudad. Algunos han abierto sus propios negocios, como la venta de arepas, empanadas, chicha, tequeños, café con pan y cigarros, mientras que otros trabajan como vendedores de ropa en la vía pública. En promedio, pagan una renta mensual de mil 500 pesos, aunque los precios varían entre 2 mil, 3 mil y hasta 5 mil 500 pesos, dependiendo de la habitación. A pesar de los retos, expresan sentirse felices y agradecidos, destacando que no han sido víctimas de ningún incidente, lo cual atribuyen a la gracia de Dios.
Rafael López, quien trabaja junto a su esposa en la venta de ropa en la segunda avenida sur, esquina con calle central en Tuxtla Gutiérrez, comenta: “No hemos venido a hacer el mal; hay personas buenas y otras malas, pero no hemos sido víctimas de nada. Llevamos tres meses trabajando en la venta de ropa para damas y caballeros, y ya tenemos una clientela fiel. Nos hemos ido socializando cada vez más con personas y familias de Tuxtla, lo que consideramos un crecimiento en nuestras aspiraciones y esperanzas de mejorar nuestra economía. En México no nos han recibido mal, al contrario, nos han recibido bien, y eso lo agradecemos profundamente.”
Rafael también destaca que, aunque no tienen hijos, ya están pensando en poner su propio negocio. Están establecidos en la capital de Chiapas desde su llegada en septiembre del año pasado. Asegura que en Tuxtla han experimentado un ambiente seguro, sin acoso ni peligros. Además, resalta que, gracias al apoyo de la comunidad, pueden cubrir sus gastos de renta y alimentación.
Por su parte, Ide López, quien también trabaja en la venta de ropa en la segunda sur, casi esquina con la primera avenida poniente, menciona que les ha ido “muy bien, gracias a Dios”. Sus ingresos les alcanzan para pagar renta, comida y otros gastos, aunque lamenta la ausencia de su familia, que quedó en Venezuela. A pesar de estar solo en Tuxtla, asegura que no ha sido víctima de ningún incidente y espera seguir triunfando.
Oscar Enrique Ríos, quien también se dedica a la venta de ropa en la vía pública en la segunda avenida sur, esquina con primera calle poniente en el centro de Tuxtla Gutiérrez, comparte que, aunque se siente algo nostálgico por la ausencia de su familia, se siente agradecido por las oportunidades que ha encontrado en esta ciudad. “No ha sido fácil, pero agradezco que México nos haya recibido tan bien. Llevamos tres meses aquí y estamos muy agradecidos con la comunidad de Tuxtla Gutiérrez, que ha abierto sus puertas a los migrantes. Vamos con humildad y respeto, tal como nos enseñaron nuestros padres.”
Oscar también comenta que, gracias a su trabajo, ha podido cubrir sus necesidades básicas, como la renta y los alimentos, y espera que, con el tiempo, pueda mejorar su economía lo suficiente para enviar apoyo económico a su familia en Venezuela. Por ahora, resalta que ni él ni sus compañeros han experimentado acoso por parte de las autoridades.
En general, estos migrantes resaltan la importancia de la solidaridad y el aprecio que han recibido de la comunidad local, y muestran su agradecimiento por las oportunidades que les han permitido establecerse en Tuxtla Gutiérrez.
//Tomado de: http://Heraldo de Chiapas
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