El científico Marcelino García Benítez señala que la falta de infraestructura y la oposición social dificultan el desarrollo de proyectos extractivos en la región.

En Chiapas no hay minas ni extracción de recursos minerales; el estado tiene potencial, pero carece de la tecnología necesaria. Los proyectos de extracción en Chicomuselo y Solosuchiapa ya no existen. Los proyectos de esta naturaleza han sido muy criticados debido a su incidencia social.
No solo se trata de extraer la materia prima, ya que esos recursos afectan la cadena de distribución, la tenencia de la tierra, la explotación del agua, la madera, el suelo y todo lo que implica el territorio, explicó el doctor Marcelino García Benítez, investigador del Instituto de Investigación en Gestión de Riesgo y Cambio Climático de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.
Afirmó que la institución ha tratado de incidir en la parte ambiental y de colaborar con grupos ambientales y asociaciones civiles para abordar las implicaciones de las minas desde el punto de vista ambiental. Subrayó que los riesgos de la extracción incluyen las consecuencias ambientales, la falta de agua, la explotación de los recursos hídricos, entre otros. En muchos casos, las tierras afectadas ya no pueden ser utilizadas.
Desde el punto de vista social, se ha notado que las minas han dejado de ser atractivas para el Estado debido a la resistencia de organizaciones sociales. No existen minas abiertas porque no se han permitido; siguen siendo una de las formas de extracción más lucrativas pero también las más devastadoras. Estas actividades generan un colapso ambiental, como sequías, degradación de suelos, pérdida de vegetación, despoblación, ciudades fantasmas, entre otras consecuencias sociales y demográficas devastadoras, añadió.
En ninguna parte del estado hay minas en proceso de extracción. Las únicas que han permanecido son las minas de ámbar, pero estas ya están agotadas. Esto se convierte en un problema de seguridad y, ambientalmente, lo que corresponde es brindar información sobre los riesgos ambientales y los daños que pueden resultar en la degradación irreversible de los suelos. Actualmente, en Chiapas no hay proyectos extractivos, reiteró García Benítez.
Comentó que uno de los casos más sonados en Chiapas era el litio en la Costa, entre Oaxaca y Chiapas, donde existen reservas, pero de baja calidad, lo que hace que la minería en esta región no sea viable. Además, depende mucho de la infraestructura carretera, y la resistencia social hace que estos proyectos no sean rentables para las empresas.
Por otro lado, no se generan planes de gestión ni de administración de los recursos. El enfoque está en el extractivismo, sin un plan de manejo adecuado. Lo que ocurrió en Chicomuselo y Solosuchiapa ya no existe. Para que estos proyectos fueran exitosos, tendría que haber buenas carreteras y buen transporte, lo que los hace económicamente inviables. Con ello, la depredación de los recursos naturales se detiene. Mientras haya conservación y defensa del territorio, Chiapas podrá permanecer libre del extractivismo, especialmente del extractivismo a cielo abierto.
//Tomado de: http://Heraldo de Chiapas
Deja un comentario