La bióloga Cynthia Reyes Hartmann resalta la urgencia de mejorar la calidad del agua y la biodiversidad para enfrentar el cambio climático.

El Consejo Estatal de Restauración y Saneamiento de Microcuencas de Chiapas representa una oportunidad para restaurar estos ecosistemas, algunos de los cuales están muy degradados. Además, es urgente mejorar la calidad del agua, la biodiversidad y aumentar la resiliencia al cambio climático. Lamentablemente, la gestión y toma de decisiones se ha visto afectada por una división política entre municipiosestados y países, pero el agua no tiene fronteras. Las decisiones deberían tomarse a nivel de paisajes y cuencas, comentó la bióloga Cynthia Reyes Hartmann, representante de la sociedad civil Tierra Verde, Naturaleza y Cultura.

Reyes Hartmann precisó que esta estrategia, instaurada por la Secretaría del Medio Ambiente e Historia Natural, no debe seguir una política aislada como lo ha hecho durante tanto tiempo. Ahora es necesario que se convierta en una política proactiva. México ocupa el quinto lugar en biodiversidad mundial, y Chiapas es el segundo estado del país con mayor biodiversidad. Sin embargo, casi el 100% de los cuerpos de agua están contaminados debido a que el saneamiento no se ha tomado en serio. De las cabeceras municipales, solo Tuxtla Gutiérrez cuenta con dos plantas de tratamiento de aguas residuales.

Lo que se observa sin tuberías ni fosas sépticas es alarmante, ya que ya no podemos consumir directamente el agua de los ríos. Es fundamental reconocer que sin un medio ambiente sano, no tendremos una sociedad sana. Los gobiernos hablan de la compra de tierras para viviendas, pero no mencionan la compra de polígonos para asegurar la conservación del medio ambiente. Sin información precisa, cada año Chiapas pierde hectáreas verdes para el aumento de las zonas urbanas. Un ejemplo de ello es el Cerro Mactumactzá y el Parque Nacional Cañón del Sumidero.

La bióloga insiste en que, para mejorar la salud pública en Chiapas, es necesario preservar esas áreas verdes. Todas las ciudades y cabeceras municipales necesitan un cinturón verde. Para ello, se requieren ordenamientos ecológicos y reducir el impacto de la ganadería y agricultura extensiva, lo que obliga al Registro Agrario Nacional (RAN) a actuar frente al cambio de uso de suelo de tierras agrícolas a lotes urbanos sin regularización. Además, los ejidos están dividiendo tierras sin respetar los certificados agrarios parcelarios, que indican que las parcelas son indivisibles.

Esta degradación está generando un cambio climático drástico. La manera de enfrentarlo es restaurando ecosistemas. Es necesario darle valor a los árboles y sus beneficios ambientales, pero también hay que reverdecer nuestras ciudades. Actualmente, los turistas ya no ven a Chiapas como un estado verde, a pesar de ser un destino turístico por excelencia. Además, se debería exigir que los nuevos fraccionamientos sean ecológicos.

Una cuenca es un territorio cuyas aguas fluyen hacia un mismo río, lago o mar. Solo por el huracán Stan88 ríos y sus cuencas fueron severamente devastados, y muchas de estas áreas no han sido restauradas. Las zonas afectadas están en riesgo recurrente de sufrir el mismo daño.

//Tomado de: http://Heraldo de Chiapas

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