Armagedón
“Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados”
Mateo 5:6
Apremia restablecer la paz social y la justicia
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
Cuando a la sociedad parece que observar caminar la muerte por las calles, veredas y senderos de ciudades, villas y poblados de Tabasco se va volviendo insoportablemente normal; de repente, irrumpen balazos para quienes con terror observan pasar la muerte; para ellos, los balazos suenan como campanas de una iglesia que se quedan retumbando en la cabeza; son ciertos momentos que se quedan siempre presentes y resuenan en la memoria todos los días
Ayer a las tres y media de la tarde en el fraccionamiento Jardines del Country, dos hombres que viajaban en una moto persiguieron, asaltaron, atacaron a balazos y asesinaron al empresario e ingeniero electricista, Mario Peralta Jiménez que momentos antes había sacado una fuerte cantidad de dinero de un banco en compañía de su esposa Gaby Coutiño
Hijo de los pastores Mario Peralta y Adela Jiménez, una pastora con más de 11 años de llevar palabras de aliento, ropa y comida a las mujeres en condición de cárcel del CRESET desde la Fundación “Efraín”, personas dedicadas toda su vida a sembrar la Palabra y hacer el bien; una pastora que nunca imaginó qué -uno de sus hijos- Mario, a sus 42 años, -ayer- 9 de enero sería asaltado y asesinado
Seguramente dentro de las complicidades de una red bien organizada, alguien del banco dio el “pitazo” a los asaltantes sobre la hora y cantidad que Peralta Jiménez había sacado; este crimen sacude a la sociedad tabasqueña porque no se trata de una ejecución entre organizaciones criminales, sino directamente contra un ciudadano con una trayectoria de vida honesta, miembro de una familia cristiana dedicada a hacer el bien, la pérdida muy lamentable de un ciudadano honesto y trabajador
Las fotografías de la trágica noticia del asalto y despiadado crimen de inmediato se viralizó y gran parte de la sociedad de todo el estado manifestó su condena y sus condolencias, dejando sentir sus lamentos y tristeza ante la irreparable pérdida del ingeniero Peralta Jiménez a manos de la delincuencia; el sentir y una respetuosa petición fue unánime y contundente hacia las autoridades responsables de salvaguardar el Estado de Derecho en Tabasco ¡Ojalá haya justicia!
Dentro de sus antecedentes de vida el empresario ultimado tenía que había sido regidor en la administración de Jesús Ali en Centro. Los trascendidos indican que, aunque el ingeniero en compañía de su esposa iba rumbo a su domicilio en su vehículo Honda blanco e intento esquivar a quienes lo seguían en el boulevard Bicentenario, poco antes de arribar al acceso del Fraccionamiento Jardines del Country, sus agresores accionaron sus armas y varios de esos proyectiles alcanzaron su humanidad y le privaron de la vida
Tiempos de convulsión vive Tabasco donde la implacable realidad a balazos nos sacude y dice que nadie está seguro; no obstante, nadie puede bajar los brazos y menos darse por vencido, tampoco se puede perder la visión del principio rector del Estado que Tabasco viva bajo el imperio de la Ley, habrá que redoblar esfuerzos, la tragedia que hoy nos ocupa es un acicate que apremia restablecer la paz social y la justicia
EL SEPTIMO SELLO
Aunque se trata de una familia de fe, dedicada a cumplir la Gran Comisión y encuentran en Dios consuelo y paz en medio de la tormenta; dado el impacto y la magnitud de los hechos: se entiende que el sufrimiento deja sin esperanza al ser humano, lo deja impotente cuando enfrenta una situación fatal como ha sido la muerte de Mario, esta separación es tan final, tan irreversible, tan evocadora del ser perdido, que nadie puede evitar sumergirse en la evocación del pasado e idealizar la relación vivida
Sin embargo, los hombres y mujeres de fe también entienden que la muerte no solamente limita la vida, sino la persigue desde el nacimiento; no sólo la interrumpe sino la consume, no sólo la amenaza sino le da sentido. Dejar sin cuestionar el crimen del ingeniero Mario Peralta sería infantil porque las respuestas halladas son incomprensibles ante unos delincuentes que no necesitaban asesinarlo; simplemente nadie está de acuerdo con tan cruenta ejecución
LA SEPTIMA TROMPETA
Es innegable entender que en este mundo somos peregrinos, que es un hecho que todos tenemos que morir; somos como agua que entre los dedos se derrama al suelo y no se puede recoger; todas y cada una de las familias de la fe saben y están convencidas que Dios no quita la vida a nadie, sino que permite los medios para que el desterrado no siga alejado de Él
En el incansable servicio a Dios y diario caminar la familia Peralta Jiménez han aprendido que el que se abraza con la cruz vive más que el que la desecha, la cruz en el cuerpo atormenta, en el corazón da vida; sus padres, hermanos, esposa, hijas y demás familiares saben que en medio del dolor viven una realidad muy distinta, pues morir, para quien muere en Jesucristo, es saltar dentro del buque que transporta a las playas eternas; es dormirse entre los hombres y despertar entre ángeles
LA SEPTIMA COPA
Es evidente que este crimen y todos los cometidos por su dimensión social las autoridades deberán esclarecerlo hasta sus últimas consecuencias; es innegable que la separación física duele a la familia pastoral Peralta Jiménez; pero, reclamar en el ámbito espiritual ¿A quién? ¿Quién conoce los planes de Dios? Débil es la inteligencia del hombre y falsas muchas veces sus reflexiones, basta saber que el Creador es quién tiene contados las horas y los minutos de cada uno de sus hijos
Aunque este es un espacio político y el columnista no acostumbra a desviar la visión y misión del sitio; la conmoción fue tal que nos dimos un pequeño desahogo para reflexionar y unirnos a la pena que embarga la familia de Mario Peralta Jiménez, deseando que el consuelo santo del amor del Padre, la gracia del Hijo y la comunión del Espíritu Santo inunde sus vidas y les llene de fuerzas ante los días que vienen.

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