
René Alberto López
05-12-2024
El Hospital de Cárdenas
y la luz al final del túnel
El Hospital Regional de Especialidades de Cárdenas y el tema de terminar su edificación, botada por los gobiernos de Arturo Núñez y las administraciones de la dupla Adán Augusto y Carlos Merino, han hecho correr ríos de tinta, pues esos dos sexenios le hicieron el feo a la obra comenzada en la gestión del priísta Andrés Granier.
Núñez cometió uno de las acciones más ruines de su carrera política, por su brutal desprecio a continuar la obra del hospital, que sigue siendo una necesidad urgente de la zona, y obedeció a los ciegos actos de venganza política en contra de Granier.
Esa obcecación, su odio sin límites, llegó a obnubilarlo de tal manera, que pasó a perjudicar a miles de familias con enfermos de la región de la Chontalpa: Cárdenas, Huimanguillo, Cunduacán, Comalcalco, incluso de municipios veracruzanos y chiapanecos limítrofe con Tabasco. Imperdonable ante la historia el proceder del gris ex gobernador.
Ahora bien, el caso de la administración: Adán Augusto y Carlos Merino, el abandono de la obra del hospital en realidad fue por alta negligencia. Adán estaba pensando más en su futuro político, aprovechado la estadía de López Obrador en Palacio Nacional, y, por eso nunca se enfocó en su cargo de gobernador.
Del pobre Carlos Merino, no se le pueden pedir peras al olmo. Su amigo lo dejó en la gubernatura para que gozara de las mieles del poder.
Es cierto, como dicen algunos tabasqueños: “Fue un pelele… ah, pero salió rico”. Claro, eso aplica para políticos que no tienen vocación social ni sentido de trascendencia, sus genes la prioridad es enriquecerse a costa de lo que sea, usar camionetas del año, ropa y zapatos de marcas, relojes de lujo, vinos caros, pero arrastran vilmente su dignidad y mezquindad ante la sociedad. De esa estirpe es Carlos Merino.
Pues bien, esos políticos de marra fueron culpables de dar al traste con la continuación de la necesarísima obra del Hospital Regional de Especialidades de Cárdenas, por la cual suspiran miles de familias, con enfermos en casa y sin recursos, en la Chontalpa y sus alrededores.
Su edificación inició en 2008 con una inversión de más de 500 millones de pesos, cuya primera etapa se concluyó con un 80 por ciento de avance en 2011, pero, como ya se explicó, los gobiernos de Núñez, Adán y Merino ya no le pegaron ni un ladrillo.
El inmueble estaba proyectado para 120 camas, laboratorio de patología clínica, quirófano, banco de sangre, tomógrafo, mastógrafo y rayos X, así como 16 consultorios de especialidades, entre ginecología, pediatría y medicina interna. La verdad, la verdad, fue un brutal crimen abandonar su conclusión.
El tema volvió a cobrar notoriedad el miércoles en la mañanera del gobernador Javier May Rodríguez en el Palacio de Gobierno, pues el secretario de Obras Públicas, Daniel Casasus, informó que en los primeros días de 2025 se firmará el convenio con la Secretaría de la Defensa para la conclusión del hospital de Cárdenas.
Abundó que después de la conciliación, se firmará el documento para que el Ejército se haga cargo de la obra. La transferencia de recursos se realizará una vez que la obra esté libre de impedimentos legales.
Lo anterior es música para el oído de los cardenenses y toda esa región, pues sabida es la seriedad en el trabajo de los militares, por lo que por fin, con este gobierno encabezado por May, se podrá decir en los próximos meses: Habemus Hospital Regional de Cárdenas. Ahí se las dejo.
LA BOTICA
1.- Hace unos días el diario La Jornada en su editorial Rayuela, publicó la crítica a un senador de Morena, y atrae la atención que en Tabasco sigue circulando en redes sociales, pues atribuyen que tiene como blanco al tabasqueño Adán Augusto. Pero todo apunta que fue para Javier Corral, por votar en sentido contrario de Morena en el caso de los órganos autónomos. Aquí las Rayuela de referencia: Y ni hablar de pedir “disciplina de partido” al señor senador, si ni del partido es, nunca ha sido, ni será, al menos de a deveras.
2.- En la capital del país la violencia ya alcanzó hasta a la exclusiva zona de Polanco.
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