Columna A fuego lento
Por Rosario Canabal
Siguen petroleros escuela de AMLO
A mediados de los años 90´, Andrés Manuel López Obrador encabezó la Caravana por la Democracia a la Ciudad de México y dirigió los bloqueos a instalaciones petroleras en Tabasco para exigir indemnizaciones a cientos de miles de campesinos y pescadores que según él porque fueron afectados por las actividades contaminantes realizadas por Petróleos Mexicanos, una lucha que hizo millonarios a algunos políticos al administrar miles de millones de pesos en efectivo resguardados en cajas de huevo.
Cuenta la leyenda que la mala leche de estos funcionarios, hoy flamantes protagonistas de la 4T, hacían firmar a los campesinos por una cifra, pero les entregaban menos, la frase era muy sencilla, “lo tomas o lo dejas, decíde”.
Estas acciones convirtieron a López Obrador en uno de los políticos más populares del país, iniciando su camino en la política nacional, hasta que luego de tres intentos por ganar la Presidencia de la República, lo consiguió en las elecciones del 2018.
En su política energética, ex presidente de México, hoy arrumbado en su quinta en Palenque, Chiapas, buscó la autosuficiencia energética para evitar la privatización de esta empresa pública, pero hoy más que nunca, Pemex está sumergido en un agujero negro, donde las pérdidas netas millonarias cada trimestre son cada vez mayores, lo que ha impedido el pago a miles de empresas proveedoras, incluidas las tabasqueñas.
El paso de Octavio Romero Oropesa, Agrónomo de Profesión, pero Brother de AMLO por la titularidad de Petróleos Mexicanos agudizó la crisis económica de la paraestatal, lo que ha generado que la nueva administración cargue con el muerto.
En Tabasco, Laboratorio de la Revolución, los empleados de las empresas con las que Pemex tiene adeudos millonarios, han iniciado una lucha con manifestaciones pacíficas, marchas y plantones, como los enseñó el genio y figura de Andrés Manuel López Obrador para presionar a la paraestatal y liquiden estos adeudos, pero los directivos ignoran estas súplicas.
Ante el amago de empresas y sus empleados de bloquear los accesos a la capital tabasqueña, Pemex se vio obligado a generar un comunicado donde aclara que no está “congelando” contratos con proveedores de servicios, sino más bien solicitó una suspensión temporal de los procesos de publicaciones, contrataciones y convenios modificatorios de contratos en proceso que no han cumplido con su ciclo de formalización, mientras se concluye la fase de análisis de eficiencias operativas y presupuestales, el cual se estima terminar antes de finalizar el año.
Lo que Pemex quiere decir, en pocas palabras y para que se entienda, es que no les pagará a las empresas este año, muy posiblemente el próximo, pero sin una fecha estimada, lo que nos hace pensar que miles de empleados pasarán una Navidad y fiestas de fin de año de lo más amargo, sin un clavo en la bolsa.
Hoy Villahermosa amanece con manifestaciones y marchas, que afectan a terceros, pero esto es producto de las ocurrencias de Octavio Romero, quien seguramente pensó que a Pemex era hacerle su riego diario y ponerlo al sol para que floreciera.
Hoy el INFONAVIT está en manos de quienes hicieron de Pemex una mercocha, Octavio Romero y Javier Núñez López, íntimo amigo del agrónomo quien fue nombrado subdirector general de Operaciones. Ahí la dejo.

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