
Mensaje claro
y contundente
Eugenio Hernández Sasso
Alejandro Moreno Cárdenas, convertido en el representante de la verdadera oposición al gobierno, se ha erigido como un crítico de los errores que en el pasado cometió su partido, el Revoluciona Institucional. Por ello le ha quitado protagonismo a los dinosaurios que poco a poco fueron disminuyendo las fuerzas de ese instituto político.
Las acciones del pasado, aquellas que se tomaron a la ligera, en unos minutos, como bien lo dijo al fijar su posición en el Congreso de la Unión, durante la toma de protesta a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, han traído consecuencias a las nuevas generaciones.
Con esto intentó advertir a los nuevos gobernantes que, si no se corrigen los errores cometidos durante el autoritarismo andresmanuelista, el día de mañana las consecuencias las habrá de pagar con creces la primera mujer que, en la historia del país, ocupará la Presidencia de la República.
Alejandro Moreno se presentó como un negociador, dialoguista, que puede servir de mucho al gobierno para mantener la república y reconstruir lo que se ha dañado en los últimos años, si es que hay la disposición de buscar acuerdos y consensos en las cámaras de Diputados y Senadores en la toma de decisiones.
“No hay república sin consensos, sin igualdad, sin seguridad y sin libertad”, afirmó el presidente del PRI y senador de la república.
En realidad, el país no puede seguir en manos de un solo hombre y, en este caso, de un solo partido. Eso fue lo que hartó al pueblo y lo manifestó en 2018, cuando el fastidio se hizo sentir en las urnas.
Este deseo de cambio en México se ratificó en 2024, porque el pueblo ya está fastidiado de esa repugnante clase política que aún se niega a entregar el poder.
No es que llegue un nuevo partido al gobierno y ya todo se solucionó, es que permanecen los mismos actores políticos de siempre, los que desde el pasado han dañado al país. Eso es lo que se tiene qué cambiar y para ello se requiere de todos, sean del instituto que sean, siempre y cuando tengan la voluntad de ver a México transformado.
Por eso, en su alocución, Alito fue muy claro, se requiere de la suma y el acuerdo de todos los partidos, pero con esa nueva clase política que piensa y actúa diferente, no con aquellos que han destruido y quieren sepultar la república mediante el desmantelamiento de sus instituciones para establecer una nueva ideología.
Con mucha claridad, por la experiencia que tiene el PRI en la construcción del país, Alejandro Moreno habló fuerte al recalcar que “las reformas constitucionales que impulsó el gobierno saliente, que incorporan a la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa y la relativa al Poder Judicial, representan una fractura de pesos y contrapesos entre los Poderes de la Unión”.
Lo cierto es que hay mucho riesgo en el país si se continúa con una política autoritaria. En ese sentido, Claudia Sheinbaum ha dado algunas muestras de disposición para enmendar, inclusive, algunas cosas que pudieran provocar una crisis económica, política y judicial al país.
Como ya lo hemos señalado antes desde este mismo espacio, la primera presidenta de México tiene como reto principal gobernar de manera distinta a la de los hombres que la han antecedido durante 200 años. De ello dependerá su trascendencia.
El desempeño de Claudia Sheinbaum en el Poder Ejecutivo habrá de representar un avance o un retroceso en la lucha que por 71 años han sostenido las mujeres en el país, por lo menos desde que consiguieron el derecho a votar y ser votadas aquel 17 de octubre de 1953.
Sassón
A partir del 1 de octubre México vive una nueva etapa en su historia. Las mujeres han llegado al poder y, seguramente, lo harán mucho mejor que sus antecesores por sus características de honestidad, honradez, excelente administración financiera y su profundo amor al prójimo.
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