• Reporte plagado de falsedades, entre la austeridad, la mentira y las promesas incumplidas; y como colofón, cómplice del Cártel Inmobiliario
  • Ciudadanos tuxtlecos lamentan que el informe no se apegue a la realidad de una ciudad que está en ruinas, con partes de actividades infladas

Carlos Morales Vázquez, presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez durante la administración 2018-2021 y 2021-2024, ha sostenido en los últimos cinco informes públicos que su gobierno ha sido un modelo de austeridad y eficiencia, destacando la reducción de deuda y la mejora de servicios públicos. Empero, a medida que se profundiza en los verdaderos resultados de su gestión, se hace evidente que muchas de las promesas que ha repetido en los últimos informes de gobierno distan de la realidad que enfrentan los habitantes de la capital chiapaneca.

Deuda municipal: una dudosa reducción

Morales Vázquez ha insistido en que su administración ha logrado una reducción significativa de la deuda heredada en la administración de Fernando Castellanos y alcaldes anteriores, afirmando que al 30 de septiembre de 2023 esta se redujo de mil 509 millones de pesos a sólo 408 millones, una disminución del 72 por ciento.

Aunque el dato puede parecer impresionante, este es exagerado, ya que lo que se omite es el impacto real que la reducción ha tenido en los servicios y la infraestructura de la ciudad. Detrás de este aparente logro, la austeridad en el gasto público ha dejado importantes rezagos en áreas como la salud pública, la educación y la atención a las zonas más vulnerables de la ciudad.

SMAPA: más promesas de problemas que soluciones

Uno de los temas más sensibles para la población ha sido la situación del Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (SMAPA). Carlos Morales aseguró que ha reducido la deuda de la institución en un 30 por ciento, bajando de mil 186 millones a 820 millones de pesos. Sin embargo, esta reducción ha tenido un costo para los ciudadanos, quienes continúan enfrentando cortes constantes en el suministro de agua y un servicio de alcantarillado ineficiente.

Mientras tanto, los habitantes de zonas periféricas siguen sin acceso regular a agua potable y con sistemas de drenaje colapsados, lo que deja en entredicho la verdadera mejora en la administración de esta entidad clave para la ciudad.

Seguridad pública: la gran deuda

 Durante el 2018 al 2024, Carlos Morales Vázquez ha presumido avances en seguridad pública, destacando la entrega de patrullas y el equipamiento de la policía municipal; aunque la percepción de los ciudadanos contradice estas afirmaciones, siete de cada 10 ciudadanos se sienten inseguros en la capital, esto de acuerdo al último censo del Inegi.

Los índices de inseguridad han aumentado en varios sectores de Tuxtla Gutiérrez, y la violencia continúa afectando tanto a barrios tradicionales como a nuevas zonas habitacionales. La certificación de los cuerpos policiales parece más una formalidad burocrática que una solución efectiva a los problemas de inseguridad.

Recuperación de espacios públicos: un espejismo

Otro de los pilares —dudosos— del discurso oficial ha sido la supuesta “recuperación” de parques y áreas recreativas. Carlos Morales ha afirmado en múltiples ocasiones que se han rehabilitado diversos espacios públicos para el disfrute de las familias tuxtlecas. Sin embargo, lo que se ha denunciado como una irregularidad es la forma en que estas rehabilitaciones han estado acompañadas de la apropiación ilegal de viviendas, bajo el pretexto de clausuras por parte de las autoridades municipales.

En lugar de ofrecer una mejora para la comunidad, muchos ciudadanos han visto sus derechos vulnerados, con propiedades selladas y despojadas sin un proceso claro o justificación legal.

Río Sabinal, del mito a la realidad

El presidente municipal del PT ha insistido en que el río Sabinal está en proceso de recuperación, asegurando que se han eliminado todas las descargas de aguas residuales y que se han iniciado trabajos para construir un parque lineal con ciclovía y áreas de esparcimiento; pero las condiciones del río cuentan otra historia.

A pesar de las obras anunciadas, las descargas de aguas negras continúan siendo una realidad, y los trabajos de limpieza y desazolve no han sido suficientes para mitigar los riesgos de inundaciones en temporadas de lluvias. Los andadores prometidos están lejos de materializarse, y el proyecto del parque lineal parece más una promesa a futuro que una realidad tangible.

Tuxtla ¿La ciudad más iluminada?

En materia de alumbrado público, Carlos Morales Vázquez, ha destacado que Tuxtla Gutiérrez es ahora una ciudad más iluminada de Chiapas… y del país, con la supuesta compra e instalación de 45 mil luminarias ahorradoras que han generado una reducción de 2 millones de pesos mensuales en el pago por electricidad. Sin embargo, diversos sectores de la ciudad aún permanecen en penumbra, particularmente en las zonas más vulnerables, donde la falta de iluminación no solo afecta la calidad de vida, sino que agrava la percepción de inseguridad.

Un gobierno de discursos, y pocos resultados

El “anti-informe”, de Carlos Morales Vázquez, revela que, detrás de los números y los grandes anuncios, persisten graves problemas estructurales en la administración de Tuxtla Gutiérrez.

Las promesas de austeridad y orden financiero no han resuelto las necesidades básicas de los ciudadanos, y las obras públicas presentadas como logros son, en muchos casos, proyectos inconclusos o mal ejecutados.

Ante un escenario electoral en el que Morales busca proyectarse más allá del municipio, queda la duda de si las y los ciudadanos de Tuxtla realmente ven los beneficios de un gobierno que se ha centrado más en el discurso que en los resultados tangibles.

En 2018, cuando inició el primer trienio, ni el mismo edil se imaginó el repudio y la forma gris cómo terminaría seis años después, tomando en cuenta que en 2021 se reeligió.

De hecho, en esa ocasión el «otrora priísta» contó con el consenso del morenismo en Chiapas para repetir, pues gracias a algunas acciones a favor de la ciudadanía, representaba mantener un elevado porcentaje de la preferencia electoral para los comicios federales.

Involucrado en el cártel inmobiliario

No obstante, los créditos del edil comenzaron a esfumarse con diversos hechos en los que nunca dio la cara para aclararlos. Uno de ellos fue el del llamado cártel inmobiliario que se descubrió en la capital y con el que diversas familias fueron estafadas.

Según investigaciones periodísticas, el fraude consistía básicamente en que personas cercanas a Morales Vázquez vendían casas-habitación que ya tenían dueño, en el peor de los casos, y otras que entregaban con escrituras apócrifas.

Este fraude alcanzaría a funcionarios municipales y Notarios Públicos 19, 46, por citar algunos, además del entonces encargado de la oficina del Registro Público de la Propiedad en Tuxtla, Leonardo Daniel López Gálvez, el cual es señalado de alterar expedientes.

Otro escándalo que nunca se resolvió es el referente al conflicto de interés que existe al interior del Cabildo, pues pese a ser prohibida por la ley, la 4ta regidora, Jary Vanessa Peña Quan, brinda al Ayuntamiento los servicios de traslado aéreo y reservas de sus funcionarios.

No es secreto que la mencionada regidora es dueña de una agencia de viajes, además de ser íntima amiga de la hija de Morales, por lo que el cargo que en menos de 5 días dejara de ocupar fue obtenido por amiguismo, algo también contemplado como prohibido por la ley.

//Tomado de: http://Diario de Chiapas

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