
“Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado exterminando a los niños de las calles, a los jóvenes de las plazas”
Jeremías 9:21
¡La muerte no parpadea!
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
Todo un caso en el Hospital del Niño es el septuagenario Dr. Marco Antonio Díaz Lira, un médico que tuvo sus mejores días en su especialidad de Urología y ahora en el último tramo de su carrera médica está cometiendo errores médicos que bien pudieran catalogarse como negligencias que deben ser investigadas, no porque exista algo en su contra, sino porque perdió su humanismo y está mal atendiendo pacientes infantiles en el Hospital del Niño y en su negligencia los está exponiendo a situaciones donde compromete la vida de los niños y a sus compañeros médicos a cometer una desgracia
La doctora Sonia María Castro Noriega ni siquiera tenía idea cuando, -obedeciendo órdenes- en ausencia del doctor Julio César Domínguez Ceballos, de la forma en que en iba a exponer a los niños ni el estado de indefensión en que las pobres criaturas iban a quedar en manos del doctor Díaz Lira -cuando ella- firmó el documento donde lo presenta como: “médico especialista B” con código M01010 personal de contrato de COVID FEDERAL para que prestará sus servicios profesionales quedando asignado a la TCSSA001040 HOSPITAL REGIONAL DE ALTA ESPECIALIDAD DEL NIÑO “DR. RODOLFO NIETO PADRÓN”
Cierto es que todo quedó bajo indicaciones directas de la doctora Silvia Gutiérrez Lucatero: “para que realizará funciones propias de su categoría a partir del 01 de enero del 2022”, dos años nueve meses y 17 días de tormentos para una niñez en estado de indefensión en manos de un médico que -por su misma edad, ya no tiene ni las fuerzas ni las ganas para trabajar-, y trata de ocultar esas negligencias mediante abusos de autoridad que han generado un ambientes hostil con la mayoría en el Hospital del Niño
En la mesa de trabajo del columnista hay copias de diversos expedientes médicos: los nombres de los niños -por respeto se guardan- archivos a los que padres de los niños no tienen acceso, pero que ilustran las garrafales negligencias cometidas por el doctor Díaz Lira y los conflictos que genera su desempeño como coordinador médico. Casos específicos que brotan directamente de los documentos que obran en poder del reportero y que deben generar una investigación médica profesional e imparcial de parte de la CECAMET
Ubiquemos: Caso uno: Expediente No 26 76 47, masculino de 5 años fue programado para cirugía por Díaz Lira sin tener una nota médica de consulta externa -sólo el diagnóstico médico: hernia inguinal derecha-, tampoco se cubrió el protocolo de estudios clínicos preoperatorios, sólo un ultrasonido que dice: “Se realiza rastreo sonográfico de la región inguinoescrotal derecha observando el testículo de forma, tamaño y ecogenicidad dentro de los límites normales, epidídimo normal, llama la atención imagen que emerge del canal inguinal a la bolsa escrotal, el cual desaparece en reposo y se acentúa a la maniobra de Valsalva”
“Conclusión: Imagen que sugiera hernia inguinoescrotal derecha reductible en reposo”. Por lógica natural, cada paciente que entra a quirófano y más un niño de cinco años debe tener sus análisis de laboratorio preoperatorios donde esté perfectamente definido que ese niño se encuentra en condiciones médicas aceptables para ingresar al quirófano y puede ser anestesiado sin ninguna complicación. Observemos: el riesgo que significa para el médico al que le es programada la cirugía de operar a un niño en estas tan irresponsables condiciones de programación
A lo anterior agregue que los padres son gentes de muy escasos recursos de Catazajá, Chiapas que vienen gastando lo que no tienen para verse burlados en la atención médica por la irresponsabilidad y negligencia médica del doctor Díaz Lira. La deshumanización y la falta de respeto a los pacientes y familiares es real en el Hospital del Niño, que lamentablemente ante estos cuestionamientos Díaz Lira por parte de sus pares, ante la incapacidad de sustento alguno responde ante sus subalternos con actitudes inmoderadas
Caso dos: Expediente No 23 69 93, masculino de 9 años de 47 kilos y 1.34 centímetros de altura, acudió el 29 de abril de este año; luego de ser programado por el doctor Díaz Lira, habrá que tomar las siguientes negligencias en la programación de este niño: carece de una nota médica, nadie sabe que médico lo vio y diagnosticó; lo peor, en la revisión física del paciente no se le palpan los testículos, además de obrar en dicho expediente un ultrasonido que dice: “testículos atrofiados”
Por las características del caso: criptorquidia gravo IV, a ese niño lo debería de operar un urólogo que viene siendo Díaz Lira, pero cómo ya está anciano y no produce -no opera-, pues programa la cirugía a otros médicos y después de la cirugía, él llega, hace la nota médica de la cirugía y la firma -para que en las estadísticas aparezca que él opera, eso es abuso de autoridad y fraude médico que debe ser investigado-. Durante la investigación solicitada, las testimoniales de los médicos que han sido defraudados con esta irresponsable conducta serán de suma importancia
Anote Usted, muchas de las notas médicas de los expedientes dicen textualmente: que se le avisa al doctor Díaz Lira y a la directora Gutiérrez Lucatero; o sea, ambos están perfectamente enterados de todas las negligencias que comete semanalmente Díaz Lira y ni él ni ella hacen nada por resolver estas negligencias médicas que por su continuidad ya son criminales y nadie sabe cuántos niños han fallecido víctimas de la pésima atención, aunque -se entiende- poco les interesa discernir que ante una niñez en estado de indefensión ¡La muerte no parpadea!
EL SEPTIMO SELLO
Reclamos de la comunidad médica del Hospital del Niño le indican al reportero que se está preparando un expediente por el mal trato y los abusos que comete el doctor Díaz Lira -en estos días- será entregado de manera confidencial en manos del gobernador electo Javier May y al Secretario de Salud, doctor Alejandro Calderón Alipi, un legajo seleccionado detalladamente donde se dan evidencias de las negligencias cometidas por el doctor Díaz Lira en contra de una indefensa niñez a la que maltrata y programa a cirugía sin cumplir con los protocolos de rigor
LA SEPTIMA TROMPETA
Urge -en beneficio de la vida de decenas de niños- se ordene una investigación ya en funciones de la nueva administración, pero dónde por conflictos de intereses no pueda meter las manos ni tener acceso el pediatra Manuel Fernández Torrano de la Comisión Estatal de Conciliación y Arbitraje Médico (CECAMET), primo de Claudia Fernández, esposa de Díaz Lira y quién de oficio debería de iniciar una investigación; pero -por la afinidad y el sentimiento- podría alterar la imparcialidad de las investigaciones e impedir que se haga justicia, el segundo piso de la transformación del sector salud en Tabasco debe ser construido con cimientos sólidos de justicia hacia los niños
LA SEPTIMA COPA
Hay muchos más expedientes de niños, quién entregó la documentación al reportero tuvo la calma de semanas y meses de sentarse a documentar las negligencias de Díaz Lira y cosas peores -irregularidades o desvíos- del administrador Cesar Octavio Solís Zurita, que en breve se darán a conocer y estarán en manos de Javier May y Alejandro Calderón Alipi ¿Por qué permite todas estas negligencias y abusos la directora Gutiérrez Lucatero? ¿Ama demasiado a sus subalternos? Preguntas sin contestar que la mayoría de los empleados se hace en los pasillos del Hospital del Niño
Un dato que sólo es la punta del iceberg de las irregularidades administrativas recabadas del Hospital del Niño, antes que iniciará su periplo “el contador que por las tardes llega a limpiar” y enderezar la plana a Solís Zurita para que todo esté “rechinando de limpieza” ¿Por esa inteligencia sublime lo ama tanto su jefa? Le dicen al reportero: César Octavio está gastando dinero en cosas que no tienen ningún beneficio para el Hospital ni vienen al caso
Qué explique ¿Para qué poner dos reflectores en una de las jardineras? ¿Para qué alumbre de lado a lado y los árboles? Imagine señor reportero: “hace poco instalo luminarias de colores alrededor del tanque grande, en lugar de poner esas luces de colores, con ese dinero hubiera mandado tapar todas las goteras del Hospital que cuando llueve cae más agua adentro que afuera y los afanadores no para de secar la inundación; pero, es una manera de gastar el dinero y justificar. Demasiados documentos e información, regresamos
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