
Franja Sur
René Alberto López
29-08-2024
Políticos “chocolateros”
Durante la revolución mexicana Francisco Villa, jefe de la División del Norte, solía llamar “chocolateros” o “chaqueteros” a los que traicionaban sus principios o abandonaban la causa.
Seguramente tal epíteto le estaría colgando hoy Villa a los senadores electos José Sabino Herrera y Araceli Saucedo, quienes han marcado su vida para siempre, pero no por el buen camino ni para llenar de orgullo a sus descendientes.
Los senadores electos del PRD, ahora de Morena, pueden argüir lo que su léxico les permita, pero la decisión tomada solo tiene un nombre: Alta traición.
Ante la nación han demostrado que son políticos con pie de barro y dignidad de estopa, pues con la carga de inmundicia que exhibieron a todo México, a partir de ahora mal haría todo aquel que confíe en ellos, pues el que traiciona una vez, traiciona toda su vida.
Sabino Herrera, en Tabasco, tuvo una acción ruin, una vileza en contra de más de 135 mil tabasqueños que le dieron el voto a través de la coalición PAN-PRI-PRD.
Sus limitaciones como político no le permiten, jamás le permitirán asimilar el daño que le está haciendo a la democracia en este país, pues quienes le dieron el voto en Tabasco fue el electorado pensante, el que sabía de antemano que Morena ganaría las senadurias de mayoría con Rosalinda López y Oscar Cantón Zetina.
En ese sentido, muchos tabasqueños decidieron darle el voto a Sabino Herrera, por encima de Gerardo Gaudiano, de Movimiento Ciudadano, que sin más era mejor candidato que Herrera. Pero ante los acuerdos de sumisión que mostró Dante Delgado con Morena en la elección presidencial, se apreciaba que el auténtico candidato opositor en Tabasco era Sabino Herrera.
Nunca sabrá el senador de sombrero, que la gente que le dio el voto fue con la intención de que ganara la primera minoría para sumar así un escaño en el senado a los opositores.
Así, se llegó a pensar que Sabino Herrera era un hombre de rectitudes políticas, un hombre de palabra y que sería un peón de las minorías en el tablero del Senado. Pero sacó el cobre y ultrajó el voto de los ciudadanos.
No pocos de los que sufragaron por el nativo de Huimanguillo fueron ciudadanos pensantes con nobleza de mira y sentimientos democráticos que, entienden que lo mejor para una democracia y para una nación son los contrapesos, los equilibrios, principalmente en las cámaras, pues nada hace más daño en la toma de decisiones trascendentales cuando un partido cuenta con una mayoría aplastante.
Porque tener todo el poder, es cuando los políticos pierden el piso, los gana la soberbia, y se sienten virreyes. Saben que tienen el control absoluto del país, y en ese marasmo de fuerza política desmedida ya no gobiernan para todos los ciudadanos, sino para sus colores, su militancia, familiares y amigos.
¿Alcanzará a entender algún día Sabino Herrera el golpe denigrante que asestó a la credibilidad de la clase política ante el pueblo de México?
Ahí se las dejo.
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