
Franja Sur
René Alberto López
26-08-2024
No, políticos con toga
Y tomaron las calles. En tiempos pasados el amo de las protestas en México era ni más ni menos que el hoy presidente López Obrador. La situación ha cambiado. un dicho indica que no es lo mismo ser borracho que cantinero. La diferencia es que al que le tocó ahora el papel de cantinero es bravucón y se ve que no tiene la tolerancia para escuchar al borracho. El que entendió, entendió. Bien, ayer en la Ciudad de México y otros puntos del país hubo movilizaciones de trabajadores del Poder Judicial de la Federación, quienes recibieron el respaldo de asociaciones civiles, organizaciones de abogados y ciudadanos. En la capital del país marcharon del Monumento a la Revolución a la Suprema Corte de Justicia de la Nación en rechazo a la reforma constitucional propuesta por el presidente López Obrador. El tema es candente, pues sin duda alguna está en juego el futuro de México en materia de justicia. Para los seguidores del presidente, el cambio sería lo mejor y dicen que será una reforma trascendental y en beneficio de una verdadera justicia en este país. Sin embargo, conocedores, empapados en el caso, entre ellos constitucionalistas, doctores en derecho, académicos acreditados, afirman que sería un brutal retroceso y ahí sí estaría en gran riesgo la justicia en México, manejada única y exclusivamente desde el poder Presidencial. Algo así como pasa hoy en Venezuela, aseguran. En estas movilizaciones contra la reforma judicial, atrajo mi atención la marcha que se realizó en León Guanajuato, lugar en donde manifestantes gritaban a todo pulmón: «El país no necesita políticos con toga». En esa movilización en tierras donde “la vida no vale nada”, se sumaron a la movilización abogados, empresarios, jueces y magistrados. (El Universal-25-08-2024). Los que advierten con este mensaje los opositores a la reforma es que, si someten al voto popular a los jueces y, magistrados, cualquier hijo de vecino podría ser puesto a consideración por los que manejan hoy el partido en el poder y, por supuesto, el país. Y, la verdad, la verdad, su sospecha no esta alejada de la realidad. El asunto es altamente delicado para quienes vivimos en estas tierras. Pero en México, país donde su gente se burla hasta de su muerte en fechas de Día de Muertos (2 de noviembre), el pueblo se lo lleva a broma: el sábado estuve en la cabecera municipal de Cárdenas, donde es conocido que un popular personaje de la localidad la hace de litigante, sin ser abogado (y tiene su clientela). De este modo, cuando el popular litigante del pueblo llegó a céntrico café, comenzaron a felicitarlo, incluso un comensal le dijo: “Hasta que se te hizo. Alístate que vamos a votar por ti para que seas magistrado o juez”. Y todos soltaron la carcajada. Así las cosas, con el tema de la reforma judicial, las partes interesada defienden su punto de vista y llevan agua para su molino, por ejemplo, el 23 de agosto pasado la presidenta electa Claudia Sheinbaum, reiteró desde San Luis Potosí que “los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación deben ser electos por el pueblo y a él deben rendirle cuentas”. En el plano de las relaciones bilaterales, los dos principales socios comerciales de México, me refiero a embajadores de Estados Unidos y Canadá, manifestaron la semana anterior su preocupación por la reforma judicial propuesta por el presidente López Obrador. Y durante la marcha de ayer en Ciudad de México, Marisela Gutiérrez, actuaria adscrita al juzgado cuarto de distrito con residencia en Acapulco, Guerrero, expresó: «La reforma me afecta porque soy una trabajadora con 25 años de experiencia. Soy empleada y trabajadora con carrera judicial, aspiró a ser juez o magistrada y no nos están dando la oportunidad de participar». (La Jornada-25-08-2024). Bien. El pasado sábado, Ricardo Monreal, declaró que la prioridad de la siguiente bancada de Morena y sus aliados es la reforma judicial y que el dictamen podría ser discutido el 1 de septiembre, apenas sea instalada la 66 Legislatura. Ahí se las dejo.
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