TP 250724 Política May/
TRANSPARENCIA
POLÍTICA/
Erwin Macario/

«Alguien perdió la liga»

El tema es inevitable de abordar en la política nacional con daños colaterales en Tabasco: dos veces ha pasado por la hoguera inquisitorial de La Mañanera, ese tribunal sumario a punto de
Desaparecer.
Como hace dos siglos, los mexicanos verán, impávidos, sin manifestación alguna de júbilo, extinguirse una especie de Tribunal del Santo Oficio, que como aquel —en sus estertores—
“dejó de perseguir delitos contra la fe para llenar sus mazmorras con reos políticos”.
El 31 de mayo de 1820, un año antes de consumarse la independencia mexicana —y dos siglos, con dos días, antes de que el pueblo eligiera a Claudia Sheinbaum, que podría decretar la extinción de La Mañanera, esa ergástula mediática que esclavizó conciencias—, México se liberó de la más infame institución.
Diversos y recientes excesos hacen pensar que el actual Tribunal de la Fe dejará de castigar las infidencias de quienes disienten o, dentro del mismo sistema, han caído de la gracia de los inquisidores cuatransformistas.
Un caso en particular —y otro similar, pero sin estar en ese tribunal de alzada—, han encendido las alarmas en Tabasco pues, más allá de los deseos del Gran Inquisidor, se sigue intentando descarrilar al nuevo gobierno electo.
Jesús Alí de la Torre, presunto subsecretario en el nuevo gabinete de Javier May, y el virtual líder del nuevo Congreso de Tabasco, Jorge Orlando Bracamonte Hernández, que iniciará el periodo sexenal de May Rodríguez, son sólo pretexto para dañar más a Tabasco. Los dos casos llenan espacio en redes y entintan los periódicos.
No tiene caso, hoy, abundar, pero si me hace recordar una historia chusca pero que originó el lema de la más alta distinción en Inglaterra: la Orden de la Jarretera.
Con más razón que el colega Mario Gómez, explico con la RAE: Jarretera es la liga con su hebilla, con que se ata la media o el calzón por el jarrete.
Este año, alguien perdió esa liga. Y aquí si hay que mal pensar. Les cuento: el rey Eduardo III de Inglaterra, bailaba con la Condesa de Salisbury la liga o jarretera de la condesa se le deslizó hasta el tobillo… aquellos que los rodeaban sonrieron, pensando que había sido manoseos del rey, quien, caballeroso, recogió la liga del suelo y se la colocó en su propia pierna dicienndo “Honi soit qui mal y pensé”, que en traducción literal del francés antiguo es «Que la vergüenza caiga sobre aquel que piense mal de ello”, frase que después el propio monarca haría el lema de la Orden de la Jarretera, inspirada en los caballeros de la Mesa Redonda.
Toute proportion gardée, en México, en el baile con Tabasco, alguien perdió la liga al perseguir a quienes le abandonaron. A Jesús Alí creándole un supuesto delito de secuestro. A Bracamonte exonerando a un notario público que le defraudó. Aquí si hay que ser mal pensado.

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