
Franja Sur
René Alberto López
18-07-2024
Tabasco: Sin pudor ante la historia
Políticos marcados por la historia. La gestión de cada gobernante deja un registro oficial en los informes de gobierno, pero hay otro censo, el verdadero, esto es, el del pueblo, el de la gente que observa y juzgará para la eternidad el trabajo bueno o malo, así como sus acciones y el talante. Es el juicio de la historia.
Nadie se salva del dedo flamígero de los pueblos, a quienes ni libros de sus panegiristas, ni las lisonjas de sus aduladores, podrán contra el testimonio de los lugareños que se oye fuerte y se escucha lejos en el devenir de los años.
Así, por ejemplos, el ex gobernador Arturo Núñez a pesar de los blasones que le cuelgan algunos por su trayectoria en el gobierno federal, simplemente a los tabasqueños les quedó a deber, y, no solo en la forma de gobernar, además el millonario faltante que dejó en las arcas del gobierno. Una cantidad superior a los 4 mil millones de pesos sin solventar, tanto así que el Congreso del estado le reprobó la cuenta pública del ejercicio 2018.
Núñez en Tabasco vino a mostrar el cobre y demostró a propios y extraños que no era, que no es, la lumbrera política que algunos presumían a pesar de los más de cinco mil libros que dice haber leído. Así, tuvo un triste final, no solo salió por la puerta de atrás, prácticamente huyendo del estado, sino que es considerado por propios y extraños como “la gran decepción”.
El mismo camino siguió Adán Augusto que buscó con tanto afán la gubernatura para dejarla botada en tres años, y encaramar en el cargo a un gris personaje como Carlos Manuel Merino Campos, una caricatura de gobernador.
Pero la culpa no es del interino, es del gobernador Constitucional que no se tuvo respeto, ni respeto al pueblo tabasqueño al entregar la responsabilidad y el destino de Tabasco a su eterno chalán, por lo que Merino será recordado en la historia, como el empleado y amigo del ex gobernador Adán Augusto, que se ganó la gubernatura del estado debido a los exquisitos asados de carne le cocinaba a su jefe.
Desde luego, esa ruin práctica no es nueva en México, pues en Campeche un músico, Abelardo Carrillo Zavala, por cantarle en las fiestas al líder obrero cetemista, Fidel Velázquez, este le dio una de las gubernaturas que le tocaban en el reparto a la CTM, uno de los tres sectores del viejo PRI. Y, la historia campechana eso plasmó en sus páginas, que el músico obtuvo la gubernatura de esa forma.
Y es que la ceguera en los gobernantes, la mayoría de las veces es provocada por sus propios colaboradores, pues algunos de ellos rayando en el servilismo, le dicen hasta “estadistas”. Lo peor es que se la creen, y se vuelven indolentes, prepotentes, soberbios, hasta caer en el basurero de la historia.
En los recientes años Tabasco se ha cuajado de ese tipo de gobernantes: ciegos de poder y sordos a la opinión popular. No le temen a la marca de la historia.
Pero si fueran comedidos y pensaran fríamente. Si en cierto momento de sobriedad reflexionaran sobre su paso por el poder, debería preocuparles, y pensar en tiempo y forma en el “sentido de trascendencia”.
Esto es, trabajar para construir la manera en que ellos quieran que se les recuerde, porque de lo contrario, los que no le tienen respeto al juicio de la historia, ese tipo de políticos le heredarán vergüenzas a hijos, nietos y bisnietos, quienes más temprano que tarde conocerán la historia política de sus antepasados que ocuparon el cargo más importante de su estado. Nadie se salva del pulso de la historia.
Ahí se las dejo.
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