
Franja Sur
René Alberto López
El recuento de otro mal
gobierno de Tabasco
La nobleza o manipulación del pueblo logran sostener a políticos en el poder a pesar de su conocida torpeza para gobernar, y un ejemplo de ello lo tenemos en el estado de Tabasco, tierra de Adán Augusto, político a punto de ser premiado al darle la coordinación de los senadores de Morena.
Adán, en vez de estar rindiendo cuentas en Tabasco por el desastre que causó a esta entidad del sureste, sigue con vida en política.
Como es sabido, en la actualidad es el gobernador Constitucional de Tabasco con licencia, ganó las elecciones en 2018 con amplia ventaja al conseguir el 61 por ciento de los sufragios, la mayoría de ellos votos irracionales, desinformados, manipulados. Bien se dice que cada pueblo tiene los gobiernos que se merecen.
Buscó la gubernatura del estado con tanto afán para dejarla botada el 26 de agosto de 2021, para solicitar licencia al Congreso del estado e irse a la aventura de pretender la candidatura a la presidencia de la república, tras su efímero paso por la secretaría de Gobernación.
Pero lo peor que pudo hacer en su gestión, lo más reprobable, fue haber impuesto en el gobierno a un improvisado como Carlos Merino, su chalán y amigo, que está vegetando en el palacio de Plaza de Armas y, de refilón, ordenar a Merino que designara a su otro amigo del alma José Antonio de la Vega. Doble golpe de mediocridad para los tabasqueños.
Desde el primer día de su mandato don Adán mostró el cobre., exhibió que su administración sería de estafa, de engaño al pueblo. Veamos a vuelo de pájaro:
El lunes 31 de diciembre de 2018, rindió protesta en el Congreso del estado, en una ceremonia en la que estuvo el presidente López Obrador. Ahí expresó palabras sobre la reconciliación en Tabasco.
«Ser gobernador de Tabasco no significa únicamente cumplir una aspiración personal o ejercer un encargo político, es un medio para llevar más allá con repercusiones en el tiempo y en el espacio, el bien y lo justo. Estos son los principios fundamentales que darán sustento y filosofía a la reconciliación. Aquí en nuestro trópico, en nuestra agua y en nuestra selva será el principio que nos guiará en los próximos años”.
Y vaya, vaya que cumplió con eso de la reconciliación, cuando en agosto de 2022, Carlos Merino, su chalán, ordenó el despido fulminante de funcionarios estatales y municipales por manifestarse a favor de la candidatura presidencial Claudia Sheinbaum.
Como olvidar tan grotesca acción, en esa redada se fue, por ejemplo, Sheila Cadena, Francisco Sánchez y al actual diputado federal Iván Peña, que era director de Transito en Cárdenas, solo por citar unos botones, pero fueron decenas los que se fueron a la calle, debido a la reconciliación prometida por don Adán Augusto.
En ese mismo discurso del 31 de diciembre de 2018, también dijo, henchido de emoción y alzando la voz: “En la reconciliación política del estado se deben dejar a un lado las diferencias heredadas por los procesos electorales.
Y, en tono amenazante añadió: «reconciliación no significa impunidad para nadie, no nos equivoquemos, la ley no es negociable».
Leyó usted bien, dijo que no habría impunidad para nadie. Pero el tema del ex gobernador Arturo Núñez, que heredó un desfalco millonario al erario de Tabasco, es un tapón de boca para esas palabras de don Adán, ya que el fallido ex gobernador Núñez Jiménez, sigue gozando de una brutal impunidad que le está costando a las finanzas del gobierno más de 4 mil millones de pesos.
Por supuesto, en nuestros archivos contamos con infinidad de datos duros del engaño del gobernador Constitucional y senador electo de Morena al pueblo tabasqueño, pero necesitaríamos todo un libro para darlas a conocer en su totalidad, por eso aquí mostraremos solo algunos botones de lo que prometió, en su propia voz, para que juzgue el lector.
En su mensaje de toma de protesta afirmó que, “(…) de la mano del Gobierno Federal se trabajará para brindar a las familias tabasqueñas la oportunidad de que en Tabasco se viva un renacimiento de la paz, la seguridad y la prosperidad económica”.
Veamos otra de sus promesas: “A los tabasqueños les digo: Nunca más un hospital sin médicos ni medicinas. Nunca más un paciente sin un trato digno. Juntos, con firmeza y reconciliación, lo podemos lograr”, expresó.
Aquí otro de sus juramentos incumplidos: En gira de trabajo, ya como gobernador, en el municipio de Balancán, el jueves 24 de octubre anunció un programa de construir 4 mil viviendas dignas por año, es decir 25 mil (2020-2024), y serían 60 mil en total durante su sexenio.
Así lo dio a conocer el gobierno de Tabasco: “Desde el ejido Apatzingán, considerado ‘la última frontera’ del Sur mexicano, el gobernador Adán Augusto López Hernández, anunció un amplio programa de vivienda digna, que a partir del año 2020 concretará con la entrega de cuatro mil casas anuales a favor de familias de comunidades marginadas.
“La idea es que a partir del año entrante se entreguen cuando menos 300 viviendas por mes en todo el Estado”, y añadió que “esta iniciativa de origen estatal, sumada a otros programas públicos y privados, contribuirá a alcanzar la meta sexenal de 60 mil casas construidas a lo largo del primer sexenio de la Cuarta Transformación (en Tabasco)”.
Añádale el compromiso fallido del Banco Rosa para mujeres, la rehabilitación en Cárdenas del Hospital de Especialidades, que sigue en veremos; la reparación de la carretera Comalcalco-Cárdenas, y el rescate de los caminos del Plan Chontalpa.
Ahí se las dejo.
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