Armagedón

No matarás
Éxodo 20:13

Tabasco se desangra a borbotones
Alfredo A. Calderón Cámara
Alfredocalderon1960@gmail.com
El fin de semana otra vez vimos a Tabasco desangrarse a borbotones. Una y otra vez la muerte pasa delante de los ojos de los tabasqueños arrancando pedazos del alma de una sociedad que no deja de llorar a sus muertos, pero que está degradada social y emocionalmente. Ya no sólo nos acostumbramos a las muertes por Covid-19, ahora a diario la vemos pasar de algo natural al terror de verla llegar al tiempo que suenan y resuenan balazos

Decenas cada mes y cientos cada año pierden la vida a manos de alguien más. No hay nadie a salvo, niños, adolescentes, adultos y ancianos, de todas las edades se ha visto caer masacrados de manera indescriptiblemente violenta. Nada de lo que ocurre en Tabasco y en el país es casualidad; la mayor de las veces, cada muerte tiene un origen, una causa y un efecto: la extorsión, la resistencia a ser extorsionados y la devastación de la muerte y destrucción familiar

El dolor de lo inmediato, el llanto prolongado de la ausencia y sufrimiento de la herida que no sana con los años, amerita hacernos preguntas más grandes y profundas para entender los problemas del Estado. Los gobernantes sólo lo entenderán como ahora lo entiende Ricardo Monreal Ávila y su familia en Zacatecas ante la ejecución de dos de sus familiares en menos de una semana; antes de eso, no sabían que dentro de la burbuja del poder cada día que pasaba también ellos eran cada vez más vulnerables

“Tabasco Seguro” ante la banda de “Chucho el Roto” pareciera decir la mesa de paz, un “Chucho el Roto” de mil cabezas que en medio del llanto y del terror obliga a la sociedad tabasqueña a abrir los ojos para ver bien y tratar de entender que es lo que nos trajo hasta aquí; nos quejamos que antes estábamos mal y para mejorar votamos -seis de seis- por quienes nos dijeron que eran diferentes y ahora en medio de esta pesadilla resulta que son peores

No se trata de caer en pesimismos extremos porque hay que reconocer que no todo está perdido, el operativo “Tabasco Seguro” logró detener a quién jaló el gatillo; pero ¿Quién es la autoridad responsable de evitar que llegue gente armada con armas de grueso calibre a los antros e ingresen armados? Los muertos, son ¡Perdida total para sus familias! La detención, es el clásico “después del niño ahogado, el pozo tapado”. No se puede culpar al ejército, Guardia Nacional o Fiscalía, no puede haber un policía “cateando” en la entrada de cada antro

Más allá de buscar culpables -que los hay y son muchos- lo que ha sucedido nos debe llevar a hacer una introspección profunda que haga entender a las autoridades y la sociedad en qué medida se deben deslindar las responsabilidades de lo que ocurre, desde lo que pensamos, decimos, hacemos e incluso omitimos ¿Dónde están nuestros hijos? Entender que tanto relajamiento en los hogares se está pagando con sangre, lágrimas y dolor extremo. Jesús mismo dijo: “alejaos de Mí, nada podéis hacer”

La sociedad avanzó y sacó los principios éticos, morales y lo que es peor, a Dios mismo del hogar, tantos distractores, tantos “derechos” inventados lograron desconectar la moral, el respeto e incluso nos desconectamos de Dios, de nuestra propia esencia social, unos de otros y de la naturaleza que -antes del milenio- obligaba a respetar a los mayores. Sutilmente caímos en la trampa maligna de la mentira, de llamar a lo malo bueno y a lo bueno malo. Nos volvimos cautivos de nuestros egos y hemos sido tiranizados por las pasiones desordenadas de las nuevas generaciones

Demasiado lamentable es observar en las redes sociales los videos del asesinato o ejecución a sangre fría de esos tres jóvenes y los heridos que, se viralizaron las escenas, nos volvimos expertos en criminalística y cada quién hizo y saco conjeturas, se desterró la empatía de saber que al reenviar dichos videos se afectaba, -aún más-, las fibras sociales que deberíamos de salvaguardar y con ello la posibilidad de respetar el dolor ajeno y tratar -en lo posible- de hacer el bien

No se trata de hacer un decálogo moral porque cada quién debe reflexionar sobre los caminos en que andan nuestros hijos, escuchar consejos y meter freno a tiempo, entender que las máximas se cumplen y el lastimoso ejemplo en todos los ángulos es ineludible e inocultable: “quién no oye consejos, no llega a viejo”. Dolió y duele ver las muestras de afecto ante el bestial dolor de los familiares de despedir a un ser amado en la flor de la vida. Son situaciones que no se le desean a nadie

Debemos de dejar de pensar que lo único que nos debe importar es lo que nos pase a nosotros, debemos dejar de ser incapaces de pensar que lo que sucedió a esas familias no puede pasarnos a nosotros. Esa ecpatía es la que nos ha aislado y quebrado todo vínculo que nos permita sentir amor, compasión, solidaridad. Cuesta pensar que estamos obligados a sacar del armario, algo que ni sabíamos que existe como es “el trapo de la piedad”

Nos escudamos y creemos que el gobierno es nada más el responsable y dejamos -para no mirar- bajo la alfombra nuestros problemas que se han multiplicado porque no acabamos de entender que nosotros mismos, los hemos provocado. Tabasco se desangra y urge detener esa hemorragia, no esperar que las autoridades sigan elucubrando en sus mesas de paz, urge para evitar que el destino nos alcance y el día de mañana desconsoladamente llorar ante un féretro, urge porque nadie puede negar que Tabasco se desangra a borbotones…

EL SEPTIMO SELLO
Mientras siga el eco y la creencia absurda del gobierno de la 4T que “la violencia es producto de la guerra declarada por Felipe Calderón a la delincuencia organizada” o que “es un proceso de degradación social producto del modelo neoliberal”, estamos fritos y no vamos a resolver nada. Mientras sigamos esperando que la política de “abrazos no balazos” nos va a proteger y defender, seguirán muriendo cientos y miles de hombres, mujeres, niños y ancianos a manos de locos perturbados que asesinan a sangre fría

LA SEPTIMA TROMPETA
Para tener idea real de lo que está sucediendo en México y Tabasco: las cifras de violencia y sus formas indescriptibles dictan que han muerto más de 179 mil 003 personas asesinadas en todo el país; de las cuales en sólo este 2024, van nada más 2 mil 968 homicidios violentos en 43 días, 171 homicidios lacerantes en dos días del fin de semana a nivel nacional y 8 sólo en Tabasco 8 muertes, 8 féretros que han partido el alma de ocho familias tabasqueñas, de ese tamaño es el daño

LA SEPTIMA COPA
Urge tomar decisiones acertadas, reconciliarnos con el orden de Dios y empatizar unos con otros, unirnos para exigir en las urnas un cambio de gobierno que resuelva y revierta este panorama tan sombrío. No toda la culpa es del gobierno; pero, habrá que detallar el papel que juega el gobierno en todo esto y el tamaño de la exigencia que juntos debemos hacer antes de pagar un precio tan alto. A sus órdenes al teléfono 9931925625

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