Democracia virtual
Que el CEN audite
a Dagoberto Lara
Eugenio Hernández Sasso
El PRI en Tabasco todavía tiene remedio, puede continuar respirando en 2024 aunque en este momento se encuentre en terapia intensiva.
El reconstituyente más efectivo en esta etapa de atención crítica es que Alejandro Moreno Cárdenas, líder nacional del tricolor, extirpe de una vez a Dagoberto Lara Sedas y, en su lugar, nombre a quien tenga puesta la camiseta y no limite su trabajo político a los intereses empresariales ligados al gobierno de Morena.
Es más, se hace necesario que Hugo Eduardo Gutiérrez Arroyo, secretario de Finanzas y Administración del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del tricolor, audite los recursos que han pasado por las manos de Dagoberto Lara Sedas desde que asumió el cargo el 9 de enero de 2020.
Sí, porque desde que llegó se ha quejado que la dirigencia nacional no le da dinero, que las prerrogativas se las han embargado y tiene que poner de su bolsa para pagar servicios y nómina.
Lo cierto es que el edificio del instituto político que gobernó Tabasco por 83 años consecutivos está abandonado, parece un panteón. No hay energía eléctrica ni personal que atienda a nadie. Entonces ¿cuál es la nómina que se paga?
Se comenta, eso sí, que las empresas de Dagoberto Lara le trabajan al gobierno de la 4T y que, a cambio, entregó el partido para que desaparezca por completo en la elección de 2024 y pierda el registro. De esa manera le haría un gran favor al presidente López Obrador y dejaría mal a Moreno Cárdenas.
Las malas intenciones de Lara Sedas cobran sentido cuando los priistas notan que nada hace por procurar la unidad de la militancia, pues se han ido cuadros muy valiosos y él ni siquiera ha podido construir una candidatura al gobierno del estado.
Mencionemos solo algunos casos. María Inés de la Fuente, una mujer con capacidad y posibilidades de sumarle votos al PRI, fue descubierta por Movimiento Ciudadano (MC) que la hizo abanderada a la gubernatura de Tabasco, y, hoy, se comenta que el partido naranja puede convertirse en segunda fuerza del estado con la vivacidad de su candidata.
Con ella también se fue su esposo Gerald Washington Herrera, paisano huimanguillense de Dagoberto y con mucho poder político y económico.
En ese mismo paquete entró Ignacio Lastra Marín, un político tabasqueño con muy buena imagen en el sector campesino, pero también en el empresarial, porque así como fue delegado en la entidad y subsecretario de la Sagarpa en el país, también fue líder de la Coparmex.
Todos lo conocen como una persona honesta y ya está trabajando en el equipo de María Inés de la Fuente.
Otro que también desertó de las filas del tricolor fue Raúl Cabrera Pascasio, quien al parecer garantizaba el triunfo en Teapa, pero fue desechado por Lara Sedas y su grupito.
La lista es larga, pero entre ellos está también el ex senador y ex dirigente estatal Francisco Herrera León y Roger Pérez Évoli, además de Tomás Zacarías, operador en el municipio de Centro que cuenta con una importante estructura política en la localidad.
Rafael González Quiroz, un cuadro importante en Centla, ahora ha sumado también sus esfuerzos a Morena y junto con él toda su estructura porque aspiraba a ser presidente municipal.
En fin, se han ido centenares de cuadros que se sintieron desplazados durante estos cuatro años en que Dagoberto Lara sólo se dedicó a cuidar sus negocios personales, pero no a fortalecer al partido que le dio la oportunidad, inclusive, de procesar la designación de candidatos en 2021, en donde, por cierto, también fracasó.
Ahora, como ya no tiene de donde echar mano, solo se ha dedicado a decir que va a construir una candidatura común con el PAN, partido que designó como candidata a la también ahora ex priista Lorena Beauregard porque Dagoberto tampoco detectó su potencial para ser la abanderada del tricolor.
Sassón
Es inconcebible que Dagoberto Lara pretenda ir en candidatura común con el PAN, un partido que no existe en Tabasco, que no tiene ni siquiera registro, y, además, lo haga con alguien que acaba de desertar de las filas del tricolor. Eso sí que es enanismo y ceguera política.

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