PUNTO Y APARTE//
A. DÍAZ//

Ante Claudia, enseñaron el cobre//

No es ningún secreto que, entre los grupos morenistas, prevalecientes, hay un encono y enfrentamiento que amenaza la tan cacareada unidad entre ellos.
No se ponen de acuerdo en nada; incluso, pareciera que los agravios, que los hay, serán insuperables; tal vez, pensando que, en cualquier escenario político, al menos, al momento, cualquier candidato/a, de ellos, ganará.
Aunque Claudia y Adán, ya le dieron vuelta a la página, logrando algunos acuerdos e intentando cerrar los que faltan; no parecen ser suficientes. Él ya aceptó la victoria de ella, e incluso fue nombrado Coordinador Político para operar las ocho gubernaturas y la Jefatura de Gobierno de la CDMX.
Empero, sus seguidores, no han entendido que la política es el arte de conciliar intereses encontrados. Un grupo, el que se la jugó con Claudia, cree en que ganar es llevarse todas las canicas, desde una regiduría, hasta la misma gubernatura.
Desde luego, el grupo de Adán, defiende todo lo posible. Parece que requieren la mediación del Gran Tlatoani.
Creyendo que estaban algo tranquilas las aguas, Claudia, visitó Tabasco, la tierra del tercer lugar en las encuestas, y ahora su aliado y colaborador. No esperaba lo que se encontró o nadie quiso decirle. Los enconos y sed de venganza, siguen a flor de pie. No se fue contenta.
Desde el anuncio de su gira, se pactó que, como en todos los Estados, la agenda y operación, de los eventos, se organizarían a través de la dirigencia estatal, incluyendo los gastos.
Es el caso, que, desde ahí, hubo problemas, ya que los del Tren, supusieron que ellos debían organizar, toda vez que ellos apostaron por la ahora ganadora.
Elaboraron una agenda y una operación paralela. Los intermediarios, del equipo de la visitante intentaron interceder, pero fue poco lo que lograron. Así que, de uno y otro lado, llovieron las invitaciones para los eventos.
Claudia llegó, de Campeche, con su prometido, casi directamente al primer evento. Desayunó con Mario Delgado y el gobernador Carlos Merino, en el hotel Plaza Independencia.
De ahí a Plaza de Armas. Ya en ese momento, en puntos estratégicos, había mantas y porras del que se percibe, mediáticamente, como quien podría llevar la delantera en las encuestas. Llamó la atención que la porra estuviese en la parte central del espacio, algunos con el pase vips.
Las palabras de Claudia fueron benévolas, amables, con ganas de dirimir diferencias, entre sus seguidores y los de su ahora colaborador:
«Aquí en Tabasco quiero hacer un especial reconocimiento a Adán Augusto López, quien compitió en la encuesta, un compañero de primera quien, no sólo reconoció el triunfo, sino que además está en el movimiento, nos está ayudando mucho a seguir avanzando y a poder triunfar en el 2024».
La operación cicatriz iniciaba. Sin grandes sobresaltos terminó el primer evento, con cientos de empresarios, políticos, deportistas, artistas, ganaderos, ciudadanos, sumados a la ex Jefa de Gobierno. Se fue a comer a El Edén, con el gobernador y una pequeña comitiva.
Mientras, en Centro de Convenciones, los simpatizantes y seguidores de los dos grupos referidos, ingresaban al segundo evento que, era con las estructuras morenistas.
La realidad, entró medio mundo, sobresaliendo, unos “colados”, que, por grupos de quince a veinte personas, perfectamente organizados, se dispersaron por todo el lugar. En su ingreso, sin pase, ayudó un elemento de la logística de Claudia.
Ellos fueron los que encabezaron los abucheos y demás diatribas. Algunos anti-adancistas, no arengaban, pero con sus sarcásticas sonrisas, indicaban sus beneplácitos por todas las acciones descritas.
Son los mismos que tuvieron más porras para un aspirante, que para la visitante. Tantas que, Ojeda, el líder histórico de la izquierda tabasqueña, así como un acompañante vips de la invitada, esgrimieron, que el evento debía ser para Claudia, no para los aspirantes.
Ante tanto desorden y poca cortesía, fue la propia Claudia, quien tuvo que intervenir para apaciguar los ya caldeados ánimos. Y pensar que todo lo originó aquella parte del discurso repetida varias veces, en los dos eventos: “Son tiempos de mujeres…”. Varios salieron desencajados.

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