
PUNTO Y APARTE//
A. DÍAZ//
Arévalo, la sorpresa en Guatemala//
Para aquellos que no creen en las sorpresas, un ejemplo de que sí pasan, es el caso del nuevo Presidente electo Guatemala, Bernardo Arévalo, quien, de aparecer en las encuestas, en la primera vuelta, en los últimos lugares; regresó para encaramarse en un segundo lugar que le permitió llegar a la segunda vuelta.
Tras semanas de incertidumbre y lucha jurídica, ganó holgadamente, con el 58% de los votos. Su rival, la ex primera dama Sandra Torres, se quedó a las puertas de la presidencia por tercera vez consecutiva.
Sin embargo, las investigaciones a Semilla, el Partido del ganador, siguen su curso, por lo que hay que estar pendientes de las decisiones judiciales.
César Bernardo Arévalo de León, nació el 7 de octubre de 1958, en Montevideo, Uruguay. Es uno de los cinco hijos de Juan José Arévalo Bermejo, el primer presidente popularmente electo en Guatemala tras la Revolución de 1944; y de Margarita de León.
Su nacimiento ocurrió durante el exilio político de su padre por Sudamérica, tras el golpe de estado de 1954 que derrocó al presidente Jacobo Arbenz Guzmán.
Su infancia, la vivió, entre Venezuela, México y Chile, finalmente comenzó a vivir en Guatemala cuando tenía 15 años y realizó estudios en el Liceo Guatemala.
Primeramente, contrajo nupcias con Teresa Lapín. Después, con Eva Rivara Figueroa. Actualmente casado con Lucrecia Peinado. Tienen seis hijos, tres de Arévalo y tres de ella.
Se graduó como Bachelor of Arts en sociología en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Posteriormente obtuvo un doctorado en filosofía y antropología social en la Universidad de Utrecht, Países Bajos.
En la década de 1980, comenzó a trabajar en el Ministerio de Relaciones Exteriores como diplomático. Participó en funciones diplomáticas en la embajada guatemalteca en Israel, donde desempeñó roles de responsabilidad, como Primer Secretario, Cónsul y Ministro Consejero, entre 1984 y 1988.
Posteriormente, regresó a Guatemala y asumió el cargo de subdirector de Estudios Estratégicos y Planificación en 1989. Ocupó diversas posiciones dentro del Ministerio, incluyendo Director de Política Exterior Bilateral, Director General de Relaciones Bilaterales Internacionales y Director General de Relaciones Económicas y Multilaterales Internacionales, desde 1990 hasta 1994.
Durante 1994, fue designado viceministro de Relaciones Exteriores, desempeñando ese papel hasta 1995. En ese mismo año fue designado embajador de Guatemala en España, cargo que desempeñó hasta 1996.
Realizó diversas actividades, incluyendo su participación en la junta directiva y como presidente del Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica (CIRMA).
En 1999, comenzó a colaborar con Interpeace como asesor en la consolidación de la paz en conflictos internacionales en diferentes regiones del mundo.
Asesor en diversas áreas para organizaciones como las Naciones Unidas, el Instituto de la Paz de los Estados Unidos y la Universidad de San Diego, California.
En 2015, se unió a las protestas que demandaban la salida del entonces presidente Otto Pérez Molina. Poco después, Arévalo y un grupo de pensadores establecieron un círculo de estudio llamado «Semilla», que más tarde evolucionó en el partido político Movimiento Semilla.
En las elecciones generales de 2019, fue considerado para la candidatura presidencial, pero se retiró y optó por postularse como candidato a diputado, obteniendo la victoria en las urnas.
Dirigió la bancada parlamentaria de Semilla entre 2020 y 2022, año el que fue elegido secretario general de Semilla. El 22 de enero de 2023, se anunció que Arévalo se postularía como candidato presidencial por el Movimiento Semilla, junto a la química bióloga Karin Herrera como candidata a la vicepresidencia.
La guitarra, la lectura, la cocina y la música son algunas de sus aficiones. Se percibe socialdemócrata; es muy conversador, bromista, y, súper alegre. Habla inglés, hebreo, francés y portugués. Es autor de numerosos libros y artículos sobre historia, seguridad democrática, política, sociología y diplomacia.
Dicen que concitó el voto antisistema. También de aquella población que se quedó sin representación, por la persecución política de varios aspirantes fuertes. Siempre sostuvo en sus mítines: “no vinimos a ganar las encuestas, si no las elecciones”, nadie le creyó. Nadie lo vio venir. Son nuevos tiempos, prácticamente todo resulta posible.
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