Democracia virtual//
Me continuara ella//
Eugenio Hernández Sasso//

Cuando las corcholatas hablan de dar continuidad al proyecto de Andrés Manuel López Obrador, muchos piensan que solo un loco, borracho o drogadicto votaría en 2024 por semejante aberración.

¿Será que haya quien pueda resistir seis años más escuchando el llanto de un gobernante que culpa a los gobiernos anteriores para justificar su falta de capacidad para resolver los problemas del pueblo?

Definitivamente es un verdadero enigma saber qué va a proponer el abanderado(a) de Morena a la Presidencia de la República en 2024, porque no creo que sea buena estrategia repetir las mismas mentiras que dijo Andrés Manuel en su discurso de 2018.

Mucho menos sería bueno para ellos presumir logros fantásticos que sólo existen en la mente obnubilada de un gobernante que enloqueció con el poder, pues millones de mexicanos padecen lo que a diario alardea desde sus homilías tempraneras.

Lo mismo pasaría con los candidatos de Morena a los gobiernos de los nueve estados donde habrá cambio el año próximo.

Morena ha sido una verdadera desgracia para México y quien diga lo contrario es porque recibe privilegios y lo presionan para no perderlos o porque cree que le darán algo para el próximo sexenio.

¿Qué significa dar continuidad al «proyecto»? Muy sencillo, mentir millones de veces durante seis años desde una tribuna mañanera que ya tiene hartos a millones de mexicanos, además de dejar morir a la gente por una pandemia mal manejada.

Presumir un sistema de salud pública semejante al de Dinamarca, pero sin médicos y sin medicamentos que provocó la muerte de 116 mil personas tan solo en 2022 porque no recibieron la atención requerida.

Las cifras revelan que las enfermedades del corazón y la diabetes mellitus fueron las primeras causas de muerte en México, principalmente entre personas mayores de 45 años.

Continuidad significa una economía arruinada en la que nadie tiene derecho a prosperar porque se convierte en un desdichado aspiracionista, capaz de revelarse contra un gobierno que lo quiere obligar a vivir con 200 pesos en la bolsa, un par de zapatos chafas, dos mudas de ropa y comer frijol y arroz todos los días.

Claro, así debe vivir el pueblo mientras la familia gobernante se convierte en una nueva camada de ricos sexenales, que, sin trabajar nunca, se han «transformado» en millonarios empresarios de la noche a la mañana.

Dar continuidad al proyecto denota mantener una fallida estrategia de «abrazos, no balazos» contra la inseguridad, que le ha costado al país, en cinco años, 162 mil muertos.

Estos crímenes ya no fueron responsabilidad de los conservadores, son producto de la incapacidad e indiferencia de un presidente que, inclusive, ignora lo que la DEA afirma en Estados Unidos que sabe de los carteles mexicanos y pide que le aporten pruebas.

Continuar con este proyecto en el siguiente sexenio significa permitir el robo impune del dinero público por parte de hermanos, hijos y familiares cercanos del presidente, pasarse las leyes por donde no le da el sol y defender a capa y espada a quienes dijo que no respondería por ellos porque ya eran mayores de edad.

Si los mexicanos quieren continuar con todo eso están en su legítimo derecho, de lo contrario habría que intentar con otra persona y otra organización que ofrezca una verdadera solución a los problemas que López Obrador dijo que resolvería y no cumplió.

Sassón

Los programas sociales siempre han existido, nadie los ha cancelado en la transición de un gobierno a otro, excepto Andrés Manuel López Obrador que desapareció algunos, porque a los demás solo les cambio de nombre y los cacareó como si fueran de su autoría.

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