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Eugenio Hernández Sasso//

La crisis del partido Morena se evidencia desde varios puntos de vista. Primero, el presidente Andrés Manuel López Obrador no deja de promover a su partido un día sí y el otro también. Segundo, la anticipación de una ilegal campaña proselitista por todo el país. Y, tercero, los números ya no despiertan mucha alegría en los que todavía, hasta hoy, están en el poder.

No se necesita ser muy analista para darse cuenta que los dichos de los morenistas y las encuestas cuchareadas que se difunden, contrastan demasiado con la realidad que uno se topa diariamente en las calles.

Si el presidente López Obrador tiene una aceptación del 70 por ciento de los mexicanos y Morena es invencible, ¿por qué en la mayoría de las pláticas entre vecinos, amigos y familiares que se reúnen con frecuencia, de plano le mientan la madre a ambos? ¿Será que así se llevan?

El presidente López no pierde la oportunidad de hablar de su partido y desacreditar a sus opositores desde el púlpito mañanero con recursos públicos. Quizá esa sea su estrategia para mantener posicionado a su instituto político, solo que las cosas no le han salido tal y como, tal vez, las había pensado.

Haber ideado una adelantadísima campaña proselitista de sus corcholatas fue un buen intento, solo que no le cuajó la reforma electoral mediante la que pretendía desaparecer el INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), para que ninguno de sus prospectos saliera sancionado y se fueran como cuchillo en mantequilla hasta el 2024.

Actualmente enfrentan problemas con la ley por promoción personalizada y actos anticipados de campaña. Aunque quisieron darle tremendo sesgo a la situación al cambiar la elección de su candidato(a) a la Presidencia de la República por designación del coordinador(a) nacional de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, la ley, sí es la ley.

Las cuentas ya no son tan alegres, porque de los 30 millones de mexicanos que votaron por Morena en 2018, 9 millones ya no lo hicieron en la intermedia del 2021. Esos seguramente ya no quieren más abrazos, ni que los traten como mascotas. Están hartos de tanta mentira.

En la más reciente contienda, en la de Coahuila y el Estado de México, sumada la totalidad de los sufragios y comparados los obtenidos por la coalición Va por México contra los de Morena-PT-PVEM, la diferencia no llega ni a cien mil votos. Si esto es un gran avance y un gran triunfo del partido en el poder, mejor enmudezco.

Esto nos lleva a otra reflexión, pues quiere decir que ni siquiera con todo el dinero del presupuesto público usado para atacar a la oposición, ni con todos los programas sociales para coaccionar a los mexicanos, ni con toda la presión del poder gubernamental, Morena ha logrado, ya no digamos crecer, sino mantener los votos que obtuvo en 2018.

¿Se cumplirá el dicho de Alejandro Moreno Cárdenas?: “Morena es un ave de paso que nació ayer, gobierna hoy y se irá mañana”. Ni modo. Sentiríamos mucho la tristeza que invadiría a las viudas que va a dejar Andrés, en 2024, si su partido fracasa en el proceso electoral.

Es que de plano a López, su partido y sus aliados, todo les ha salido mal. Por ejemplo, hace precisamente un año le enderezaron una campaña en contra al dirigente nacional de PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, a quien querían encarcelar y más bien lo fortalecieron.

Luego Quisieron desarticular al bloque opositor y hasta usaron a varios senadores esquiroles que ya se fueron del tricolor y tampoco pudieron hacer nada, consolidaron la alianza y hasta se dieron el lujo de forma un Frente Amplio por México.

Creían que no tenían candidato y el presidente de México se desgastó destapando a una gran cantidad de cuadros políticos de la oposición, los relacionó con empresarios, expresidentes y demás personajes que, según él, representan lo peor del pasado, y de repente les aparece Xóchitl Gálvez y les oxida a sus corcholatas.

Sassón

¿Qué le prometerá Morena en 2024 a los mexicanos? Cuándo la gente le reclame la falta de resultados a los candidatos del partido vino tinto, ¿le dirán que el gobierno de López Obrador fue una fantástica desilusión? ¿Enfrentarán las elecciones con cuadros propios o con ex priistas y ex panistas frustrados? Vamos a ver, dijo un ciego.

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