
Villahermosa. Tab., a 3 de julio de 2023.
TABASCO POLÍTICO
José Luis Gutiérrez Gutiérrez
jlggutierrrez@gmail.com
¡¡INDIGNANTE Y VERGONZOSO!!
Lo esperaría del diputado federal del PT, José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña, y quizás hasta del coordinador del Grupo Parlamentario del Partido Verde Ecologista de México, Manuel Velazco Coello, pero del ex secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Luis Ebrard Casaubón, jamás lo hubiera pensado.
A diferencia de Fernández Noroña y Velazco Coello, el ex jefe de gobierno del Distrito Federal, y aspirante a relevar a Andrés Manuel López Obrador en el 2024, es un político que supuestamente, se la sabías de todas a todas. Consumado, pues.
Empero, la propuesta de crear la secretaría de la Cuarta Transformación, y ofrecérsela a Andrés Manuel López Beltrán resultó, a todas luces, contraproducente, indignante y vergonzoso.
Si la hizo con la intención de contrarrestar la versión de que no goza de la confianza del tepetitico, pues la jugada falló, ya que, lo único que logro, fue afianzar la idea de que efectivamente el Presidente de la República duda de su lealtad.
Proponérsela a López Beltrán fue patético, humillante, servil, rastrero, ridículo, infantil.
Definitivamente, los bonos de Ebrard Casaubón se vinieron abajo. Demostró a propios y extraños que no es el político fino, experimentado e inteligente que miles de mexicanos pensaban.
Marcelo Luis Ebrard Casaubón comenzó con el pie izquierdo su campaña en busca de la coordinación Nacional de la Defensa de la Cuarta Transformación -léase: candidato presidencial-.
Y con toda seguridad, continuará en picada, como hasta ahora.
De los seis aspirantes fue el que tuvo el peor inicio.
Se esperaba más de él en su primer discurso de campaña, pero después de lo visto, no se alberga mayor esperanza.
“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”
(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)
Al titular del CEAS, Armando Padilla Herrera, se le puede acusar de muchas cosas, después de todo, no es monedita de oro, de lo que no se le puede señalar es de incompetente.
Tanto en la CONAGUA como ahora en el CEAS y en las demás responsabilidades que ha tenido en el área administrativa, técnica y política en su paso en el gobierno federal y estatal, ha demostrado con hechos y, de sobra, y no con discursos protagonista, ser un servidor público talentoso, inteligente, preparado, comprometido, eficiente y eficaz.
Es de los contados colaboradores del gobernador Carlos Manuel Merino que no le ha quedado grande el cargo que ocupa. Ha estado a la altura de las difíciles circunstancias y condiciones sociales, políticas, y sobre todo financieramente por la que atraviesa la actual administración.
A diferencia de otros funcionarios federal, estatal y municipal, que ocultan los problemas de las dependencias gubernamentales que encabezan, para no meterse en caminas de onces varas, él no solo las expone oficialmente -moléstese quien se moleste-, sino abiertamente, y lo mejor, es que resuelve las que están a su alcance.
No se encierra en sus oficinas, al contrario, da la cara.
Si todos actuaran de la misma manera, júrelo usted estimado lector (a), que la historia sería otra. De entrada, quitarían muchos dolores de cabeza al mandatario.
El CEAS que recibió cuando Adán Augusto López Hernández lo invitó a colaborar, es cuantitativa y cualitativamente en todos los aspectos otro. Y esto hay que destacarlo, y más en estos complicados tiempos económicos.
Es cierto, falta bastante por hacer, para que se acaba el eterno problema de abastecimiento del agua en Tabasco, pero de que se ha avanzado, es indiscutible. Y si no se ha logrado más, es por falta de dinero, no por incapacidad de su titular.
A lo mejor su estilo de laborar no es del gusto de todos, pero de que es de los poquísimos funcionarios que se salva de la quemazón, no hay duda alguna.
TABASCO POLÍTICO
José Luis Gutiérrez Gutiérrez
jlggutierrrez@gmail.com
¡¡INDIGNANTE Y VERGONZOSO!!
Lo esperaría del diputado federal del PT, José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña, y quizás hasta del coordinador del Grupo Parlamentario del Partido Verde Ecologista de México, Manuel Velazco Coello, pero del ex secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Luis Ebrard Casaubón, jamás lo hubiera pensado.
A diferencia de Fernández Noroña y Velazco Coello, el ex jefe de gobierno del Distrito Federal, y aspirante a relevar a Andrés Manuel López Obrador en el 2024, es un político que supuestamente, se la sabías de todas a todas. Consumado, pues.
Empero, la propuesta de crear la secretaría de la Cuarta Transformación, y ofrecérsela a Andrés Manuel López Beltrán resultó, a todas luces, contraproducente, indignante y vergonzoso.
Si la hizo con la intención de contrarrestar la versión de que no goza de la confianza del tepetitico, pues la jugada falló, ya que, lo único que logro, fue afianzar la idea de que efectivamente el Presidente de la República duda de su lealtad.
Proponérsela a López Beltrán fue patético, humillante, servil, rastrero, ridículo, infantil.
Definitivamente, los bonos de Ebrard Casaubón se vinieron abajo. Demostró a propios y extraños que no es el político fino, experimentado e inteligente que miles de mexicanos pensaban.
Marcelo Luis Ebrard Casaubón comenzó con el pie izquierdo su campaña en busca de la coordinación Nacional de la Defensa de la Cuarta Transformación -léase: candidato presidencial-.
Y con toda seguridad, continuará en picada, como hasta ahora.
De los seis aspirantes fue el que tuvo el peor inicio.
Se esperaba más de él en su primer discurso de campaña, pero después de lo visto, no se alberga mayor esperanza.
“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”
(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)
Al titular del CEAS, Armando Padilla Herrera, se le puede acusar de muchas cosas, después de todo, no es monedita de oro, de lo que no se le puede señalar es de incompetente.
Tanto en la CONAGUA como ahora en el CEAS y en las demás responsabilidades que ha tenido en el área administrativa, técnica y política en su paso en el gobierno federal y estatal, ha demostrado con hechos y, de sobra, y no con discursos protagonista, ser un servidor público talentoso, inteligente, preparado, comprometido, eficiente y eficaz.
Es de los contados colaboradores del gobernador Carlos Manuel Merino que no le ha quedado grande el cargo que ocupa. Ha estado a la altura de las difíciles circunstancias y condiciones sociales, políticas, y sobre todo financieramente por la que atraviesa la actual administración.
A diferencia de otros funcionarios federal, estatal y municipal, que ocultan los problemas de las dependencias gubernamentales que encabezan, para no meterse en caminas de onces varas, él no solo las expone oficialmente -moléstese quien se moleste-, sino abiertamente, y lo mejor, es que resuelve las que están a su alcance.
No se encierra en sus oficinas, al contrario, da la cara.
Si todos actuaran de la misma manera, júrelo usted estimado lector (a), que la historia sería otra. De entrada, quitarían muchos dolores de cabeza al mandatario.
El CEAS que recibió cuando Adán Augusto López Hernández lo invitó a colaborar, es cuantitativa y cualitativamente en todos los aspectos otro. Y esto hay que destacarlo, y más en estos complicados tiempos económicos.
Es cierto, falta bastante por hacer, para que se acaba el eterno problema de abastecimiento del agua en Tabasco, pero de que se ha avanzado, es indiscutible. Y si no se ha logrado más, es por falta de dinero, no por incapacidad de su titular.
A lo mejor su estilo de laborar no es del gusto de todos, pero de que es de los poquísimos funcionarios que se salva de la quemazón, no hay duda alguna.
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