Democracia virtual//
Fiesta quinquenal//
Eugenio Hernández Sasso//

A cinco años del gobierno de Morena muchos mexicanos que votaron por un cambio no tendrán nada que celebrar, sin embargo, la familia presidencial, los reyezuelos que habitan en palacio nacional, festejarán la corrupción y la impunidad que los ha convertido en una de esas nuevas camadas de ricos sexenales.

Hace cinco años, 30 millones de mexicanos acudieron a las urnas a una cita histórica; el pueblo harto del saqueo, de los políticos corruptos y de las pandillas de nuevos ricos que egresaban de los gobiernos cada tres y seis años, votaron por Morena.

En aquel entonces Andrés Manuel López Obrador les ofrecía la esperanza de un cambio que hasta ahora no ha llegado, pues los ricos siguen siendo más ricos y los pobres, más pobres.

Es más, los pobres se incrementaron en 4 millones en los primeros dos años de la administración de aquel que ofreció un reparto equitativo de la riqueza si llegaba al gobierno, no ha disminuido.

Se cumple un quinquenio y los precios de las gasolinas no han bajado a diez pesos como se prometió, al contrario, han subido a 22 y hasta 24 pesos en algunos lados.

Si en la época de los gobiernos corruptos, que encabezaban los conservadores, los hospitales tenían escasez de medicamentos y la atención era precaria, en el régimen de la mal llamada cuarta transformación ni siquiera tienen fármacos.

La inseguridad solo ha bajado en la mente y los dichos fantásticos del presidente López Obrador, no en la realidad.

A cinco años del régimen actual, con 436 mil militares en las calles, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador supera los 152 mil asesinatos.

Su política fallida de seguridad, esa de “abrazos, no balazos”, no ha dado ningún resultado y el país está totalmente salpicado de sangre, pero no quiere reconocer que es un fracaso.

Albert Einstein decía que es de locos hacer lo mismo y esperar resultados diferentes. Con eso queda claro todo.

La economía, igual; todos los días en la mañanera afirman que hay recuperación, ahorros y quién sabe cuántas lindezas más, pero la mayoría de los mexicanos cuando llega al supermercado se da cuenta que el dinero no les alcanza para nada.

En lo político el cambio anda ausente. Las elecciones de Estado continúan y la persecución de las instituciones garantes de la democracia es insoportable.

Además, los programas sociales siguen siendo un instrumento de presión y control para ganar votos, aunque legalmente esté prohibido.

Los adultos mayores y los jóvenes destruyendo el futuro, perdón, construyendo el futuro, tienen que hablar bien del gobierno y pelearse hasta con su familia para no perder el “apoyito” que les dan.

Definitivamente esto no va a cambiar hasta que el pueblo decida levantarse en una verdadera revolución pacífica en las urnas, para evitar un movimiento armado que bañe más de sangre este país que constantemente ha sido herido.

Sassón
Lo único bueno de la contienda interna de Morena para elegir al coordinador(a) nacional de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación -entiéndase candidato(a) a la Presidencia de la República-, es que está aflorando toda la purulencia que existe en los cuadros más distinguidos de ese partido. Ahí están los relojes costosísimos de la colección de Adán Augusto. Con lo que cuesta uno de esos relojitos cualquiera se podría comprar unos dos mil pares de zapatos de esos que dice el presidente que le basta a cada mexicano para vivir… También se han ventilado acusaciones de corrupción y lavado de dinero en contra de Marcelo Ebrard, y los negocios de Claudia Sheinbaum en el gobierno de la Ciudad de México. Claro, todo es presunción porque a los políticos históricamente nada se les comprueba. Todos son gusanos de la misa guayaba.

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