PUNTO Y APARTE//

A. DÍAZ//

Kissinger, el último guardián del capitalismo//

No se puede hablar de política mundial, sin mencionar a Henry Kissinger, quien, a pesar de estar, supuestamente, retirado, es escuchado, consultado y leído, por propios y extraños. 

Llama la atención, que, desde hace algunas semanas, ante el pretexto de que este sábado está cumpliendo cien años, su nombre haya “aparecido” en Medios de Comunicación de todo el mundo.

Vista su fama y trascendencia política; sumadas a la ausencia de grandes figuras mundiales, y, a la prevalencia de discursos repletos de adjetivos calificativos estruendosos y polemistas; su figura emerge, al menos, mediáticamente, en un entorno donde el temor a una tercera guerra mundial se torna bastante posible.

Además, no hay que olvidar que, Kissinger, es uno de los más conocidos miembros del Grupo Bilderberg, foco constante, de supuestas teorías conspirativas. 

Hoy, cuando EU, se torna, a los ojos del mundo, débil y rebasado; la presencia mediática de Kissinger, parece revitalizante. No habría porque dudar que ello, de ninguna manera, es circunstancial.

Heinz Alfred Kissinger nació el 27 de mayo de 1923 en Fürth, en Baviera, Alemania. Hijo de los judíos, Louis Kissinger, maestro de escuela, y de Paula Stern, ama de casa. Hermano de Walter.

En 1938, salió de Alemania, huyendo de la persecución nazi, su familia se trasladó a Londres, Inglaterra, antes de llegar a Nueva York el 5 de septiembre. En 1943 obtuvo la ciudadanía estadounidense.

Estuvo casado con Ann Fleischer (m. 1949–1964), con quien procreó a David y Elizabeth. Después contrajo nupcias con Nancy Sharon Maginnes (m. 1974).

Ya en Nueva York, Kissinger cursó la preparatoria en la George Washington High School y concluyó sus estudios en 1940. Combinando el trabajo y el estudio, comenzó su carrera universitaria en el City College de Nueva York para convertirse en contador.

Sirvió en el ejército desde febrero de 1943 hasta julio de 1946. Se graduó Summa Cum Laude de la Universidad de Harvard, en Ciencias Políticas, en 1950. Su tesina, “El significado de la historia”, ocupó 383 páginas, récord de extensión en el college. 

Maestro y Doctor, por la Universidad de Harvard en 1952 y 1954. Su tesis doctoral, fue: “Un mundo restaurado: Metternich, Castlereagh y los problemas de la paz, 1812-1822″.

Perteneció al cuerpo docente de Harvard, tanto en el Departamento de Gobierno, como en el Centro de Asuntos Internacionales. Fue Director del Seminario Internacional de Harvard.

Durante su trayectoria, Kissinger, primero como asesor de política exterior y luego como secretario de Estado, de los presidentes Richard Nixon y Gerald Ford, contribuyó a poner fin a la guerra de Vietnam, a entrar en una distensión con la Unión Soviética, abrir las relaciones de EE. UU. con China. 

Después de dejar el cargo, pasó a ofrecer «consultoría geopolítica», a decenas de líderes internacionales, con su firma de consultoría Kissinger Associates.

Con ella, ayudó a negociar el mundo en que vivimos. Incluso, su indiscutible conocimiento sobre política, y su inmenso prestigio, lo ha mantenido, como un consejero habitual de los posteriores presidentes americanos.

También es miembro del Consejo Internacional de JP Morgan Chase & Co.; Consejero y Síndico del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales; y Miembro de Honor del COI.

Entre los premios que ha recibido se encuentran: una Estrella de Bronce del Ejército de los EE. UU. en 1945; el Premio Nobel de la Paz en 1973; la Medalla Presidencial de la Libertad en 1977; la Medalla de la Libertad en 1986. 

De niño, a Kissinger le encantaban los deportes, pero era mejor estudiante que atleta. Jugó al fútbol en los juveniles del SpVgg Fürth. Fue hincha del New York Cosmos. Le gustan el Arsenal y el Manchester United.

Sus cercanos, aseguran, que una buena forma de romper el hielo con él, es hablarle de fútbol o de ópera.

Kissinger aún conserva la atención de la diplomacia mundial y comparte sus consejos de geopolítica, generando fascinación y controversia al igual que siempre.

Ahora, con honda preocupación, mira hacia el futuro, atento y expectante ante lo incierto que pinta el porvenir para el capitalismo que él conoció.

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