
“Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse”
Lucas 12:2//
¿Qué hacer para creer?//
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com//
El reconocimiento ayer, por parte del presidente López Obrador de haber tenido un “vaguido”, haber sido atendido, restablecido y trasladado a la ciudad de México en una ambulancia aérea, rompió el silencio que sembró dudas, ninguna especulación se habría generado si después del “desmayo” que prendió las alarmas en todo el país, dado los antecedentes que tiene el presidente de enfermedades y la cantidad de medicamentos que toma y que él mismo ha dicho
Si el presidente López Obrador haciendo eco de su propia palabra que él no oculta nada, cómo protagonista del evento se hubiera tomado la molestia de grabar un video donde explicará que había suspendido la gira y se había regresado a México para estar en el aislamiento que el Covid-19 exige, habría eliminado toda duda y nadie habría pensado mal o dejado volar la imaginación. Máxime cuando ellos mismos han reconocido que el mandatario se sentía mal desde el sábado anterior
¿Dentro del equipo de especialistas médicos que atienden y acompañan al presidente no hay siquiera una prueba rápida de Covid-19? ¿Tuvo que esperar que a sentirse tan mal que se desvaneciera, para ser atendido? Lo menos que la sociedad podía pensar ante la ausencia de información veraz y oportuna de la presidencia, es que podía haber sido un “golpe de calor” que están tan de moda en el sureste y que en Tabasco han costado once personas infartadas y fallecidas en los últimos cuatro meses
El presidente López Obrador es un adulto mayor que a sus 69 años de edad y con todos los padecimientos que tiene en su cuerpo, por pura prescripción médica debería guardar ciertos parámetros y no exponerse, ubiquemos, no se trata de cualquier persona, es el presidente del país y que ningún médico de los que lo rodean y cuidan se diera cuenta que estaba enfermo. El colmo: el desvanecimiento; lo peor, el presidente lo evita en su twitter y lo niegan categóricamente en Palacio Nacional
La mejor medida para evitar todas las especulaciones que se dieron, se han dado y seguirán dando sobre la salud del presidente, es que por sistema o por protocolo cada determinado lapso de tiempo se informe sobre las condiciones de salud del presidente; ya que tuvo que salir Guacamaya Leaks y dar a conocer documentos confidenciales sobre los infartos presidenciales y sus padecimientos congénitos; los cuales él mismo reconoció, para luego, en un error de primaria, vestirse de beisbolista e irse a jugar y hacer ejercicio que cómo también él dijo en un video: lo tenía prohibido
Es de suma relevancia que debido a la jerarquía, el parte médico sobre la salud del presidente, debió ser informado por los propios especialistas del hospital militar donde fue atendido -no por el secretario de salud o de gobernación- ya que los médicos son quienes tienen toda la autoridad para contestar los cuestionamientos; porque ante la ausencia y contradicciones de información lo que genera es que haya falta de credibilidad entre lo que dicen y lo que es la realidad
Durante 80 y tantas horas todo el aparato de la presidencia y desde las mañaneras negaron hasta el cansancio el desvanecimiento del presidente; incluso el secretario de gobernación dejo sentir su cara de molestia y en el video dónde el presidente informa sobre su salud, lo primero que da a conocer es precisamente que todo detonó por el “vaguido” que le dio, que se desmayó, que lo atendieron en la otra habitación, dándole la razón al Diario de Yucatán en todo lo publicado
Este tipo de actitudes de tener cono estilo de vida constantemente la mentira a flor de labios, nos lleva a cuestionar ¿Usted le va a creer a Adán Augusto López cuando le vaya a pedir el voto, cuando sabe de antemano que es un político mentiroso? En cualquier país la sociedad no tendría que esperar tantas horas para a través de un parte médico oficial de la salud del mandatario, sólo en el gobierno de la 4T el indecente silencio fue lo que tuvo la sociedad
Dijeron una y otra vez que había sido una simple reinfección de Covid-19; pero como el mismo presidente hiciera obvio en el video en que informó sobre su salud en el cual se victimiza, pareciera que al doloroso incidente del “vaguido presidencial” se siguió toda una estrategia de “filtraciones” a los medios para proyectar algo inexistente y después acusar los medios y periodistas de carroñeros
De una u otra forma, lo verdaderamente importante de todo este episodio es que el presidente se encuentra bien de salud y el desvanecimiento sufrido debiera ser un llamado a tiempo para que respete los límites prescritos por los médicos; habrá que dimensionar que México no merece el silencio fuera de contexto; eventos como el suceso de salud que sacó de circulación al presidente nos deja una gran lección que separa aún más las aceras; entendemos, con la opacidad que hay nadie es dueño de la verdad y sólo queda cuestionarnos ante lo que viene ¿Qué hacer para creer?
EL SEPTIMO SELLO
Vale la pena ubicar que desde las mañaneras se manipuló la verdadera información sobre la salud del presidente; después de tres días y medio, el propio López Obrador con un semblante enfermo, reconoció su “vaguido” en su gira por Yucatán; lo hizo y al hacerlo exhibió lo mentiroso que es su vocero Jesús Cuevas, su desvencijado secretario de salud, Jorge Alcocer y su “corcholata” y secretario de gobernación, quien una y otra vez negará, hasta el cansancio, el desvanecimiento presidencial ¿Cómo creerles a todos ellos? Si tirios y troyanos, subalternos y el mismo presidente manejaron medias verdades
LA SEPTIMA TROMPETA
Analicemos lo que dice el presidente en una parte del video: “Alazraki -por ejemplo, dice: supe por la hermana de un médico militar que atendió al presidente que padece de una embolia, de un infarto cerebral- tengo otro informe de otra gente parecido que está hablando de eso; luego Riva Palacio, si le dio Covid, pero también tiene derrame cerebral y lo están atendiendo muchos médicos y así otros, hasta quiénes ya me dieron por muerto”
Es muy difícil que periodistas de primer nivel nacional se equivoquen en sus fuentes o se presten para la manipulación de la información, máxime cuando siempre han mantenido una línea crítica contra el poder. Pareciera que las “filtraciones” se dieron con un diagnóstico acorde a los efectos posteriores que pudiera generar el “vaguido presidencial”, la información fue: “el presidente tiene hemiplejia”, embolia o accidente cerebro vascular y es difícil que pueda regresar a sus funciones
LA SEPTIMA COPA
Ayer en este espacio el columnista dio a conocer el mismo diagnóstico que el presidente López Obrador señala en su video; ubicó textualmente y reproduce: “Independientemente si Usted ha estado a favor o en contra de las decisiones del presidente; en estos momentos, lo importante es orar y desear que como ser humano su salud sea recuperada”. La información provino de una fuente seria de primerísimo nivel, con 33 años en esta profesión, sólo cuando una fuente es confiable, se asumen y corren los riesgos de dar a conocer una noticia de semejante dimensión
Vale la pena ubicar que todo lo informado bajo ninguna circunstancia fue de insana intención. Lo que es demasiado evidente, es que todo el evento fue usado por Morena en la Cámara de Diputados para desaparecer el INSABI y otras tantas dependencias, estos eventos reclaman espacio por separado. A sus órdenes al teléfono 9931925625
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