
PUNTO Y APARTE//
A. DÍAZ//
En peligro, el budismo, ante una “broma” de su líder//
En un mundo donde lo visual y el escándalo, reinan en los Medios de Comunicación y las Redes Sociales, una nota acapara los escaparates mediáticos: Se ha hecho viral, un video, donde uno de los líderes religiosos de la actualidad, el Dalai Lama, el icono del budismo, besó a un niño en la boca y le pidió que chupara su lengua.
En el material señalado, realizado el pasado 28 de febrero, en un acto religioso, se puede ver que el niño le pregunta al Dalai Lama, si puede darle un abrazo.
Éste dice que sí, recibe el abrazo, y le indica al niño darle un beso en la mejilla. El monje budista tomó las manos del menor y luego señaló sus labios, los juntó e invitó al niño a besarlo. Después toma al muchacho por el mentón y lo besa, lo que detonó risas y aplausos entre los presentes.
Empero, luego el Dalai Lama le pidió: “chupa mi lengua”, y nuevamente acercó los rostros de ambos dejando su lengua muy cerca de la boca del menor.
Todos se ríen, el monje tomó la mano del niño y acarició con el dorso su rostro. Ambos se dieron un nuevo abrazo y el budista prosiguió con su ceremonia.
Tan luego se conoció el video, generó una oleada de critica a nivel mundial. Tanto que, el referido líder religioso, tuvo que salir, a través de un comunicado, ofreciendo disculpas:
» Su Santidad desea disculparse con el niño y su familia, así como con sus muchos amigos en todo el mundo, por el daño que sus palabras pueden haber causado» dijo en un comunicado ante el repudio generalizado que generó la imagen, y agregó que «lamenta el incidente».
Sin embargo, la crítica prosigue, generando una inusual controversia, imputándole al Dalai, el fomento al abuso infantil.
Sus simpatizantes, sostienen que fue una simple broma, con la que “su santidad suele fomentar el acercamiento entre personas de una manera juguetona e inocente, incluso en eventos públicos» y que se arrepiente profundamente de lo sucedido”.
Tenzin Gyatso, nació el 6 de julio de 1935, en el poblado de Takster, en el noreste del Tíbet. Hijo de Choekyong Tsering y Diki Tsering, quienes eran agricultores que criaban ovejas y cultivaban cebada, trigo sarraceno y patatas.
Además de él, había otros seis niños en la familia: cuatro varones y dos mujeres. A los dos años de edad, tras algunas pruebas, fue reconocido como la reencarnación de su predecesor, el Décimo Tercer Dalai Lama.
Así, se convirtió en el decimocuarto líder en la línea de líderes políticos y espirituales budistas del Tíbet.
Inició sus estudios monásticos a los seis años. Consistía en cinco materias mayores y cinco menores.
Las materias mayores eran: lógica, arte y cultura tibetana, sánscrito, medicina y filosofía budista, Las menores eran: poesía, música y arte dramático, astrología, composición y expresión, y sinónimos.
En 1959, a los 23 años, rindió su examen final en el templo Jokhang de Lhasa, durante el festival anual Monlam. Superó el examen con honores y se le concedió el grado de Geshe Lharampa, el más alto grado académico, equivalente a un doctorado en filosofía budista
La invasión china, en octubre de 1950, lo llevó prematuramente a encabezar la nación tibetana.
Después de la llegada de los soldados chinos, recibió el poder temporal a los dieciséis años, dos años antes de la edad prevista.
Después de años de intentar negociar con los chinos y al ver sufrir a su pueblo, el Dalai Lama huyó a la India, en abril de 1959. Vive lejos del Tíbet, desde entonces.
Su búsqueda obstinada, de una solución pacífica, le valió al Dalai-Lama, el premio Nobel de la paz, el 5 de octubre de 1989. En diciembre de 2008, anunció su semi-jubilación después de operarse de cálculo biliar.
El 14 de marzo de 2011, envió una carta al Parlamento Tibetano en el exilio, solicitando traspasar su poder político. Quedó como un líder espiritual. Hoy, todo está en entredicho, por su inusual exabrupto. ¿Sobrevivirá?
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